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El éxito deportivo avala el primer año de Rosell

Económica, institucional y socialmente aparecen sombras

<b>MOMENTO CUMBRE. </b>Rosell con la Champions lograda en Wembley.
Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Hoy se cumple un año de que Sandro Rosell fue elegido como presidente del Barcelona. Y no de cualquier forma. Rosell consiguió 35.021 votos, lo que suponía el 61,35% de los sufragios. Ambas cifras representaban la mayor victoria de un presidente en la historia del club. 365 días después de esta goleada, Rosell tan sólo es incontestado en lo que se refiere a la parcela deportiva, en la que ya ha batido otro récord. Ningún presidente antes que él logró tantas copas en su primer ejercicio en el palco y encima, incluyendo la Champions League en la colección.

La felicidad que vive la entidad en el aspecto deportivo, probablemente, el mejor de su historia, contrasta con las tensiones que se viven en otros ámbitos de la entidad, lo cual no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta el masivo apoyo popular que recibió Rosell en las urnas.

Por dónde iban a ir los tiros en la cuestión social y que el perfil de autodestrucción del Barça seguía latente se vio a las 24 horas de que Rosell y su junta tomaran posesión del cargo. Mientras efectuaban su primera rueda de prensa, en las oficinas de la entidad, Johan Cruyff devolvía a una secretaria la insignia que le acreditaba como presidente de honor de la entidad. Se veía claro que a nivel social, las aguas iban a estar movidas.

Asamblea. La primera asamblea de compromisarios, en la que se acordó llevar a los tribunales a la anterior junta reclamándoles los avales de las pérdidas que presentaba el club fue el momento que ha marcado la vertiente social del primer año de Rosell. Cierto es que el presidente se abstuvo en la votación sobre la demanda de la acción de responsabilidad, pero se perdió la ocasión de acabar con el cainismo que tradicionalmente ha caracterizado al club.

Desde ese momento, todas las decisiones de la junta han sido valoradas según se estuviera o no de acuerdo con el conflicto iniciado con los gestores anteriores. Así pues, cuando se tensaron las relaciones con el Real Madrid, muchos críticos a la junta reprocharon a Rosell no utilizar con el rival deportivo la misma contundencia que aplicó a sus consocios. Claro que la junta actual ha hecho de la precariedad económica heredada, el principal argumento para defenderse.

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Pinchó la renovación de Pep

Tal y como pasaba con la junta directiva de Laporta, Pep Guardiola es el que sigue marcando los tiempos de su relación contractual con el Barcelona. Rosell, que nada más llegar a la presidencia trató por todos los medios de convencer al técnico de que renovara por los seis años que le quedaban de mandato, tuvo que conformarse con la característica renovación anual. Este año, por tanto, toca convencerle de nuevo.

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