La selección es un río de oro

Pelillos a la mar

España unió lo que rompieron los Clásicos. Blancos y culés, de nuevo tan amigos. Del Bosque: "Lo mejor de la gira, las victorias y la unión"

<b>TAN AMIGOS. </b>La despedida cariñosa, de buenos colegas, entre Piqué y Ramos, al volver de América.
Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

Comprobado: la Selección tiene efecto balsámico. Igual que el Campeonato del Mundo, del que mañana se cumplen once meses, sacó millones de personas a la calle y unió al país, la convivencia en Estados Unidos y Venezuela ha acabado con la tensión provocada por la tormenta de Clásicos entre los internacionales del Real Madrid y del Barcelona. Del Bosque lo resumió de forma concisa y certera: "Lo mejor de la gira han sido las victorias y la unión que ha demostrado el grupo. No se ha hablado del pasado sino del futuro y el fútbol ha sido el eje de las conversaciones".

El seleccionador tenía inquietud por ver la resaca que los Clásicos hubiera podido dejar en las cabezas de madridistas y culés. Pero ya se han despejado los nubarrones. La gira deja muchos pequeños detalles que demuestran que nada ha cambiado: "La unión lleva al éxito. No es algo que yo tenga que recordarle a este grupo de jugadores, porque ellos mismos lo comprobaron con los éxitos en la Eurocopa y en el Mundial. Saben que las buenas relaciones, la amistad, la solidaridad y la generosidad solo brotan en el campo si emanan desde dentro del vestuario, de las concentraciones en los hoteles y del trabajo en los entrenamientos".

Precisamente, por curioso que parezca, el único roce habido en la gira fue un codazo involuntario de Arbeloa a Xabi Alonso, en el entrenamiento de la víspera del partido contra Estados Unidos en Boston. "Menos mal que ha sido entre ellos dos y no, por ejemplo, entre Arbeloa y Villa", dijo uno de los técnicos de la Selección tras el suceso. El caso es que Alonso recriminó a Arbeloa su ímpetu. "Si el incidente hubiera sido entre un madridista y un culé aún se estaría hablando de ello", precisó el mismo ayudante.

La concentración, para ser precisos, comenzó fría. Se notó un distanciamiento entre blancos y azulgrana. Hierro fue el primero en ayudar a la normalización: "En los Clásicos pasaron algunas cosas que suceden de toda la vida en los Madrid-Barça, hasta ahí todo normal. Lo malo fue que después de habló a destiempo, y se contaron cosas que debieron quedarse dentro del campo. Eso lo saben los futbolistas, que han aprendido la lección". El paso de los días, la convivencia, fue limando las asperezas. Del Bosque, Marqués de la Mano Izquierda, tomó una decisión muy acertada al dar la noche libre tras la magnífica victoria ante Estados Unidos. Los jugadores, todos sin distinción de colores, aprovecharon la ocasión para darse un garbeo nocturno por Boston. Esa noche se acabaron los resquemores.

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El otro punto de inflexión en la concentración de España fue la actitud de Casillas. En ausencia de Puyol y Xavi, los otros jefes, Iker emergió en América como el gran capitán. Su bonhomía quedó reflejada al asumir la suplencia en Boston y Puerto La Cruz para beneficio de Pepe Reina y Víctor Valdés, que no jugaron un solo minuto en todo el Mundial. Del Bosque quiso premiar la actitud de Casillas, que aceptó casi como un cómplice su suplencia, dándole minutos en ambos partidos para que pudiera sumar en su caza al récord de internacionalidades de Zubizarreta. Iker acabó la gira con 121 encuentros y, si no falla hasta entonces, lo batirá el 11 de noviembre en el amistoso programado ante Inglaterra en Wembley. El escenario perfecto.

Definitivamente, al margen del buen fútbol (sobre todo en la primera parte ante EE UU, con Silva en plan estrella) lo que deja la gira americana son sensaciones de buen bajío. Lo que desunieron los clásicos lo ha unido la Selección. España es una piña.

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