"Quiero ver jugar al Rayo de nuevo en Europa"
El nuevo máximo accionista del club vallecano nació en Madrid (10-1-1977), dice que es rayista desde que tiene uso de razón, porque encaja con sus ideales. Pretende sanear la entidad y afirma que el plan de pagos se está cumpliendo.

¿Quién es Raúl Martín?
Una persona a la que le encanta el fútbol, que vive por y para él y con valores cercanos a los que representa el Rayo.
¿Cuáles son?
Superación, humildad, constancia, saber levantarse en los momentos difíciles en los que nadie confía en ti, valentía...
¿Desde cuándo es aficionado del Rayo?
Desde que tengo uso de razón. Yo soy un romántico y es el equipo que mejor encaja con mis ideales, porque para otros es fácil competir con una masa social importante detrás y fichando a golpe a talonario. Yo soy abonado desde hace once o doce años, desde cuando estaba en Primera. Con él he vivido la Copa de la UEFA y también la Segunda B. Cuando crees en algo no se deja, sea en Primera o en Regional.
¿Recuerda algún once histórico que le impactara?
Un once no, pero un equipo muy importante por lo que supuso fue el de Manzano. Tras una primera vuelta desastrosa, con él se hizo una segunda memorable, con Bolic, Quevedo, Glaucio, Míchel... Ese fue el Rayo que más me ha gustado por la fe y la confianza que tuvo en sí mismo y superar una situación muy complicada.
Su vecino de abono me dice que entiende de fútbol.
He tenido un buen maestro en mi padre. Llevo viendo fútbol con él desde los cinco años y algo se me ha pegado. Mi padre jugó en el Atlético. Le llamaban el argentino, porque mi abuelo emigró a Buenos Aires cuando la situación estaba mal en España, aunque volvió por nostalgia. Ellos tuvieron la suerte de ver el fútbol argentino de los años cincuenta, a la 'Maquinita' de River, al San Lorenzo que goleó a España y al Independiente que ganó a un Madrid campeón de Europa. El problema fue que tuvo una lesión de tobillo y se retiró joven. Y mi tío jugó en Banfield, Granada, Murcia, Zaragoza...
También me han dicho que usted también fue futbolista.
Jugué dos años en División de Honor de Juveniles, con el Fuenlabrada y el San Sebastián de los Reyes y luego en el Pegaso, en Tercera. Las lesiones y que no tenía la continuidad debida me hicieron dejarlo. Tenía potencia, pero no flexibilidad y eso te rompe las fibras.
Volvamos al Rayo: ¿un club se lleva como una empresa?
Sí y no. Sí porque hay que equilibrar ingresos y gastos, algo que muchos han olvidado y por eso están en concurso de acreedores. Tener nivelado el balance da tranquilidad deportiva. Y no, porque el fútbol tiene un aspecto de romanticismo, de magia y de azar que no tiene una empresa, y una obligación social para educar a los jóvenes y transmitir unos sentimientos.
¿Está usted solo o tiene un grupo detrás?
Yo solo.
¿Y posee el patrimonio suficiente?
El club lo van a gestionar profesionales. La obligación de los dirigentes es nivelar las cuentas para que si no es rentable, por lo menos sea solvente.
Pues un rumor dice que sus empresas tienen un ERE y débitos a la Seguridad Social.
Todas están saneadas y al corriente de pago.
Otro apunta a su amistad con un hijo de Ruiz-Mateos.
Es completamente falso.
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A los jugadores del Rayo les ha hecho tres pagos, pero quedan empleados y cantera.
El plan de pagos que se estableció se está cumpliendo. Y el de viabilidad es extenso y no llevaría horas explicarlo. Quiero una reforma completa de club y profesionalizarlo. La idea es hacer un Rayo grande. El ejemplo a seguir es el Villarreal, que tiene menos aficionados que nosotros pero que nos lleva doce años de ventaja. A medio plazo quiero volver a ver al Rayo compitiendo en Europa.




