Liga BBVA | Hércules

Terapia antiestrés de cara al partido ante el Espanyol

Drenthe celebró su cumpleaños con una 'batalla' de paint-ball

<b>ACTO LÚDICO. </b>Royston Drenthe invitó a toda la plantilla a una batalla de paint-ball para celebrar su cumpleaños. Sólo cinco miembros del plantel aceptaron el reto. Drenthe mostró una gran puntería y Calatayud actuó en su mismo equipo. Tras la 'batalla', Velthuizen explicó a Valdez y Abraham Paz cómo una de las 'municiones' le alcanzó en el cuello.
Julián Burgos
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
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Que Drenthe es un futbolista excéntrico y peculiar es algo que no se le escapa a nadie. Y como tal, la celebración de su cumpleaños no podía ser una más. Y es que ayer el holandés cumplió 24 años y lo celebró con todos sus amigos: los de Madrid, que asistieron al entrenamiento matinal; los de Alicante; y por supuesto, los miembros de la plantilla del Hércules.

Tras el entrenamiento, Drenthe recibió la primera prueba de que todo el mundo ya ha perdonado sus excentricidades. En el mismo vestuario, el club le obsequió con una tarta y el holandés recibió una pequeña ovación del resto de sus compañeros.

La mayoría de ellos y algunos directivos asistieron a la fiesta vespertina que ofreció el holandés en su domicilio particular. Pero antes, Drenthe preparó una jornada cargada de adrenalina y que sirvió como terapia antiestrés de cara al partido de mañana ante el Espanyol: paint-ball.

Valdez, Calatayud, Abraham Paz, Pulhac y Velthuizen fueron los que aceptaron el reto de su compañero de equipo. Los seis compartieron con otros amigos de Drenthe la experiencia en el Paint-ball Arena de Alicante.

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Comida.

Antes de la batalla de pintura, los jugadores comieron en las mismas instalaciones del recinto. Por la tarde, y tras la descarga de adrenalina, dio inicio la celebración íntima. Los brindis no faltaron. Y en la mayoría de ellos, el deseo se repetía: la victoria ante el Espanyol y la permanencia.

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