Plaza Mayor

Parón intelectual
El fútbol español no deja de sorprendernos. La mayoría de clubes han convocado un paro que, si preguntas, nadie quiere: ni jugadores, ni aficionados, ni presidentes que votaron a favor. Un cierre patronal que sólo beneficia a Astiazarán, que sale en la tele y habla en la radio, y a Mourinho, que quería tres días de descanso antes de jugar contra el Tottenham y ahora puede tener 16.
Almas gemelas
Claro que como no haya paro, ya saben lo que nos espera: movimiento. Mourinho contra Preciado. Uno que quiere jugar el viernes y el otro que nones. Que si te dejaste contra el Barça, que si te hago un sitio entre los Ultra Boys. Uno que se inflama al contacto con el aire y otro que, cuando se siente quemado, lo está más que la moto de un hippy. Sería un crimen que el paro nos aplazara este duelo de almas gemelas.
Táctica terrenal
Ante la amenaza de jugar contra la campeona del mundo, Lituania ha decidido convertir su campo en plantación de tubérculos y pasto para potrillos. También ha organizado allí carreras de sacos y un concierto de la estrella local Davidantas Bisbalcius. Si finalmente hay partido, tienen pensado pinchar el balón y cortar el agua caliente. En definitiva: unos caballeros (asustados).
Retrato robot
El retrato robot del aficionado atlético es un varón veinteañero de clase media y con residencia en Madrid. Quedan fuera del cuadro estadístico los maduritos de clase alta (Manolete) y los magnates con casco (Cerezo). El estudio demuestra que los niños de ayer sí sabían porque eran del Atleti. Inconscientes criaturas.
Segunda de lujo
Mientras la Primera División nos castiga con una bipolaridad escocesa, la Segunda presenta más pájaras que el Tour y más variedad que una tienda china. Lo disfrutamos este fin de semana. Tan loca fue la jornada que varios de nuestros compañeros acertaron la quiniela y a estas horas se reúnen en Barajas camino del Caribe. Para ellos, un ruego y una petición: volved y compartid.
Calderón merengue
Colombia y Ecuador jugaron en el Calderón y por primera vez el estadio bailó merengue. Fue un partido sabrosón (picante), ganado por los cafeteros (de Juan Valdés), que se adelantaron con un gol que pilló al portero Tri rukeando (durmiendo). El resto se lo pasaron unos de rochela (algaraza) y otros de ayayay (malamente). Bienvenidos a la aldea global.
Alonso y Penélope
Volvió la Fórmula 1 y retomamos la lección donde la habíamos dejado. Ganó Vettel y a nosotros nos ganó Petrov. La verdadera novedad fueron los alerones móviles, que no sirven para nada, pero son bonitos. Cualquier día nos sorprenderán con el perro cabeceador aerodinámico, el cojín turbo y el pino desodorante reflector. Añadan la pegatina de Penélope y tendremos el coche perfecto.
No fue falta...
Fue intento de homicidio. Nelson, del Gran Canaria, abordó la canasta madridista y Felipe Reyes casi le arranca un brazo. Los árbitros ni lo vieron ni lo oyeron, porque debió crujir. Desde Canarias se habla de 'Portelato'. Desde Cuarto Milenio, de prodigiosa casualidad. Hace 200 años el almirante Nelson perdió un brazo en el asalto a Santa Cruz de Tenerife. ¿Será Felipe chicharrero?
La frase
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