Amistoso | Athletic 0 - Celtic 0

La firmeza del Celtic deja vacío al animoso Athletic

El gol se negó a asistir a la fiesta vivida en la grada

<b>DISPUTADO. </b>Fernando Amorebieta defiende uno de los ataques del Celtic, con Raúl Fernández muy atento.
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La ausencia de gol rebajó el atractivo de lo que pudo haber sido un espectáculo bastante apañado, habida cuenta sus limitaciones de origen. Athletic y Celtic estuvieron serios y el anfitrión demostró siempre sus ansias por agradar, pero careció de chispa, de inspiración para imponerse a un bloque sobrio en la contención y remiso en lo creativo.

El carácter benéfico del partido ayudó a digerir lo visto. La formidable disposición de la grada fue lo más destacado. El buen rollo presidió un evento al que le faltó la salsa, que eso es el gol en el fútbol.

El juego discurrió amable, que no ameno. La ausencia de tensión competitiva y el circunstancial diseño de las alineaciones, plagadas de suplentes, malamente podían deparar fútbol de enjundia. Sí que cabía esperar que el carácter amistoso de la cita favoreciese el remate, las llegadas, peligro en definitiva, pero tampoco.

El Athletic corrió con la iniciativa, maduró incluso algunas posesiones, aunque en última instancia le faltó gracia y poder para terminar. Entre Orbaiz e Iturraspe, bien conectados a Gabilondo y Susaeta, la bola corrió ágil, pero no lo bastante para importunar a los escoceses, menos a la pareja de centrales, cuya envergadura resultaba apabullante para Díaz Cerio o Susaeta.

Una tuvo Gurpegi en el área y se le fue al lateral de la red. El Celtic, gracias a dos pases al espacio de Ljungberg llegó luego un par de veces y Raúl se lució para evitar el gol del veloz Cha Du Ri. Se iba animando el asunto cuando Iturralde se cansó de las protestas de Lennon, éste algo le debió replicar y se fue a la calle, bueno a la grada. El árbitro se negó a perdonarle la expulsión, pese a los ruegos rojiblancos. Vaya.

Cerca del descanso, Rául volvió a impedir que el Celtic cobrase ventaja, estuvo en su sitio y Murphy, a bocajarro, apuntó al muñeco. Intensificó la ofensiva el Athletic en el arranque de la segunda parte, mientras el público, en su mayoría muy joven y poco asiduo a la Catedral, intentaba participar en este despertar haciendo la ola.

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La pelota merodeaba el área visitante, pero siguió faltando pegada frente a una formación ordenada y seria en las disputas. El capitán Stokes alivió algo la presión con una espectacular volea que rozó la escuadra derecha de Raúl.

En adelante, el Celtic se mostró más resuelto, ganó metros, pero tampoco inquietó en exceso, igual que un Athletic que quedó a expensas de ramalazos o acciones básicamente voluntariosas que murieron contra el muro escocés. La gente, con ganas de juerga, de celebrar algo, se quedó pues con las ganas porque el gol anoche no compareció. Sucedió que nadie le cursó una invitación con fundamento.

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