internacional | Tailandia

La asombrosa historia del Panyee tailandés

Un deporte, el fútbol. Un lugar, un poblado en el sur de Tailandia. Y un motivo, el sueño de unos niños de llegar a ser campeones del mundo. Son los ingredientes de una historia digna de una película.

Cristo Martín
Licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, entró en 2006 en as.com como becario y ya nunca se fue. Desde entonces ha desarrollado diversas tareas web, desde portadista a redacción, pasando por la coordinación de contenidos especiales. Actualmente es jefe de sección en la web.
Actualizado a

El Panyee FC es un modesto club de fútbol tailandés. No cuenta con un equipo en la primera división de su país, ni siquiera tiene plantilla profesional, pero su sorprendente historia, que ha salido al a luz gracias al anuncio del banco tailandés TMB, merece ser contada.

Todo empezó en 1986 en Koh Panyee, una aldea flotante de pescadores en el sudoeste del país en la que nunca había existido un campo de fútbol ni nada que se le pareciera, pero en el que sus niños eran grandes aficionados al deporte rey. Una afición que creció más aún con la celebración del Mundial de México, tanto que decidieron construir un campo para jugar a su gran pasión, que nunca habían podido practicar.

Noticias relacionadas

Tenían un gran problema, y es que su aldea flotaba sobre el mar, y no es que el espacio fuera una de las características del lugar. De modo que ante las burlas de los vecinos, decidieron construir un campo flotante en su tiempo libre. Una vez realizado y después de mucho practicar decidieron apuntarse a un torneo, aun temiendo no ser lo suficientemente buenos, ya que nunca habían jugado contra nadie fuera del poblado.

En esa primera aventura lejos de su aislada aldea llegaron a semifinales. En la disputa de ese encuentro, bajo una copiosa lluvia, llegaron al descanso con una desventaja de dos tantos, hasta que decidieron jugar como lo hacían en casa. Descalzos sobre un suelo empapado de agua. Entonces la cosa mejoró, pero no lo suficiente como para alcanzar la final. No hacía falta. En su pueblo ya eran héroes por todo lo que habían sido capaces de hacer unos simples niños. Una auténtica historia de superación, fortaleza y convicción. Una de esas que a veces nos deja el deporte y que merecen ser contadas.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados