Pérez eclipsa un partidazo

Liga BBVA | Sevilla 1 - Barcelona 1

Pérez eclipsa un partidazo

Pérez eclipsa un partidazo

El Barça no saca provecho de su exhibición. Bojan adelanta al Barça y Navas empata para el Sevilla. La actuación arbitral no deja contento a nadie.

Es muy complicado no hablar de Pérez Lasa, el árbitro del partido, para explicar lo que pasó ayer en el Sánchez Pizjuán. Pero vamos a empezar por lo difícil. Fue el de ayer un partidazo en el que el Barcelona no se impuso por las claras debido a que los blaugrana chutaron dos veces al poste y el Sevilla convirtió una de las dos ocasiones que tuvo. En el primer tiempo el Barça arrasó y el segundo, fue una lotería. Por tanto, según las leyes del fútbol sería un empate justo. Los locales aprovecharon sus ocasiones y los visitantes, no. Eso, obviando al colegiado. Que es mucho obviar.

Pero ahora toca hablar del factor arbitral. Y ayer, el colegiado vasco estuvo esperpéntico. Dejando a un lado el gol anulado a Messi en el minuto 7 -que va a provocar ponencias en la International Board- el penalti sobre Bojan y la cera que le dieron a Messi durante todo el partido, lo más escandaloso de todo es que Medel, Cáceres y Fernando Navarro acabaran el encuentro. Todos ellos contrayeron méritos para cumplir un ciclo de amonestaciones en media hora. Claro que el Sevilla también puede tener sus quejas sobre el árbitro, no se crean. Penalti de Alves, manos de Abidal que podían suponer expulsión y decisiones erróneas e saques de banda favoreciendo asl Barça. Lo único que acertó ayer el árbitro debió ser el hotel en el que debía pernoctar.

Pero más allá de la nefasta actuación de un árbitro que Mourinho dijo que no era deseable ni para el Barça ni para el Madrid (es, por tanto, el idóneo para la final de Copa según el cánon de Villar), ayer Sevilla vio un gran partido.

Del rondo a la lotería. Empezó el partido con un Barça imperial, ordenado, claro en la línea de pase, presionando y siendo el amo del terreno. Los de Guardiola jugaron unos primeros 45 minutos dignos de acabar 0-3. El Sevilla era un guiñapo que vivía de la suerte, del encantamiento culé ante la portería rival, de la poca movilidad de Villa y, en caso de emergencia, (y perdón por volver a ello), de Pérez Lasa. Después de que le anularan un gol a Messi del que aún están en la NASA estudiando los motivos de tal decisión, Pedro se lesionó y entró Bojan a jugar. Prueba de fuego para el chaval, que resolvió con creces. A los 29 minutos, el delantero de Linyola materializaba con un gol el aplastante dominio del Barça sobre un Sevilla que sólo veía la pelota ir de un lado a otro sin poder cazarla.

Pero la exhibición del Barça se quedó en eso. Un peligroso 0-1 que obligaba al Sevilla a cambiar su discurso. Y en la recámara de Manzano estaba Kanouté. Un jugador espectacular, estupendo y elegante que le dio la vuelta al partido...por lo menos en lo que respecta al Sevilla, porque Pérez Lasa siguió igual de negado.

Con Kanouté, el Sevilla empezó a morder y a la primera que llegó al área, mató. Navas en la primera oportunidad en la que pasó de medio campo, ya que el internacional vivió el partido como lateral, empató un partido que se convirtió en una lotería.

A partir de entonces, el Sevilla tuvo ocasiones para ganar, el Barça, también y el árbitro, como no podía ser de otra forma, para pifiarla. Sólo el último las aprovechó.