Sola regala una cura de humildad
El ariete, que aún no había marcado, aprovecha el circo del Racing atrás. Rosenberg moja. Roja a Soriano en el 74'. Gio fue suplente por sorpresa.


Osasuna ganó con solvencia, aprovechando la ocasión para desempolvar los viejos defectos de su rival. Pero lo peor de todo para el Racing no fue que le bajasen los humos. Son tres puntos dolorosos pero recuperables. Lo normal en un modesto es perder de vez en cuando. Lo dañino del partido fue que entre Camuñas, Sola y compañía refrescaron algunas cosas olvidadas con la compra-venta del club, la euforia desatada y la racha post-Portugal. La primera, que el Reyno ya no es lo que era. Aunque el Racing había encadenado seis años sin caer, este curso sólo el Barça lo profanó. Dos: nunca hay que fiarse de las bajas de un equipo ni de las rachas negativas. Sin Aranda ni Pandiani, Osasuna parecía acorralado, pero Sola, que aún no se había estrenado en Liga y era suplente crónico, marcó el primero y provocó el penalti del segundo. Y tres. La más importante: en el fútbol, como en la vida, el dinero no es lo más importante. El Racing no había cobrado hasta hace bien poco y estuvo seis partidos invicto. Ingresó los atrasos y, desde entonces, sin quebraderos de cabeza, lleva dos derrotas merecidas y abultadas que dejan el descenso a cuatro puntos.
Más razones. Eso, a bote pronto. Marcelino les podría dar algunas perlas más. Porque su equipo volvió a olvidar sus señas de identidad y jugó a merced del ritmo impuesto por Osasuna. Gracias a su superioridad en medio campo. El equipo de Mendilíbar hizo justo lo opuesto que el Racing. Fue contundente atrás y se conforma con hacer tres o cuatro cosas arriba. Pero brillantes. Así, su ataque se apoya en la consistencia de su entramado defensivo para hacer siempre algo en los metros finales cuando, por contra, Rosenberg y Ariel deambulan en el otro área a cincuenta metros de otros socios. Por eso, casi nunca sacan nada.
Osasuna aprovechó las torpezas del Racing para tumbarle en cinco minutos. Favorecido por los aires de superioridad con los que llegó el Racing a Pamplona y por las intenciones de Marcelino. En el primero de los defectos, se palpó que hay jugadores sin chispa y otros que ya hacen un hábito lo de borrarse a domicilio. En el segundo error, el del técnico, quedó patente que un equipo como el suyo, que pocas veces manda, no puede permitirse el lujo de madurar el partido hasta el minuto 60 para luego matarlo. El juego no discurre casi nunca por donde Colsa y Lacen quieren, así que el plan de guardar a Gio para el arreón final salta por los aires. En el Racing, los buenos desde el inicio. Los que pelean como Torrejón, de guarnición, y los que pasean o se implican sólo cuando el viento sopla a favor, al banquillo.
Los goles.
El 1-0 llegó tras un barullo en el área, mal defendido por los laterales y perfectamente ejecutado por Sola. El 2-0 se originó en una contra de libro tras una pérdida de Pinillos y fue culminada por un penalti absurdo de Christian sobre su pesadilla. Y el 3-0, ya en la segunda mitad y con el Racing digiriendo unos cambios inesperados, lo podrán ver hoy en telediarios y zappings. Henrique repitió una de sus frivolidades en el área pequeña, con los arietes de Osasuna ladrando a sus pies. Y falló. Soriano agradeció el favor.
Con el 3-0, Rosenberg reenganchó a su equipo tras mojar tres meses después. Aunque de nuevo, su gol no valió de nada. Después, Soriano se dejó llevar por la euforia y vio la roja, concediendo al Racing su derecho a correr con el balón y no detrás de él. Ya era tarde. Este Osasuna vuela sin importarle sus bajas de tronío, a la vez que el Racing retrocede y deja para el análisis si sus problemas no podrían resolverse como lo ha logrado su vecino. Abriendo la puerta a algunos suplentes con hambre y restando importancia a la ausencia de algunos fijos por decreto.
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El detalle. No se guardó un minuto de silencio
Aunque en la mayoría de estadios se guardó un minuto de silencio, tanto el sábado como ayer, por los miles de muertos en Japón tras el fuerte terremoto y posterior tsunami del pasado viernes, en el Reyno no se hizo. Sólo se aplaudió desde la grada. En el Reyno no se guardan minutos de silencio desde hace años para evitar polémicas y debates.



