Fútbol de ayer, fútbol de hoy
Son amigos y residentes en Madrid. Llevan juntos desde su adolescencia. Sus primeros buenos recuerdos comienzan en el Campo del Gas "porque era el único que entonces tenía agua caliente". García Remón, Del Bosque y Camacho: zumo de madridismo concentrado.


El Real Madrid no es un ente abstracto. El Real Madrid tiene cara y ojos. El Madrid es la historia de sus jugadores. Tres de los más ilustres, García Remón, Del Bosque y Camacho visitaron la Redacción de AS y repasaron su vida en el club. Si se pudiera hacer un zumo de pureza madridista, saldría de exprimir estos tres limones.
Mariano García Remón (Madrid, 30 de septiembre de 1950) recuerda que cuando llegó en septiembre de 1966 "no había agua caliente en la Ciudad Deportiva. Bueno, ni allí ni en ningún sitio... salvo en el Campo del Gas. Estábamos deseando jugar allí para ducharnos con agua calentita". Estuvo 14 temporadas en el primer equipo. "Le querían dar pasaporte todos los años, pero al final se quedaba y lo daba todo", dice Camacho (Cieza, 8 de junio de 1955).
El agua caliente no era lo único que faltaba. También la estructura profesional de un equipo, tal y como hoy lo concebimos. Vicente del Bosque (Salamanca, 23 de diciembre de 1950) recuerda que el primer preparador físico que pisó la antigua Ciudad Deportiva fue Fernández Seguí, que vino de la mano de Luis Molowny. "Luego llegaron Miljanic y Boskov, que fueron los que introdujeron los conceptos más modernos. Eso sí, con ellos estaba prohibido beber agua durante los entrenamientos y estirar los músculos después". Justo lo que Magath hace hoy en el Schalke y que para Raúl ha sido el secreto de su segunda juventud. Cuenta Camacho que "lo de no beber agua lo llevábamos mejor que lo de no probar la cerveza, que tampoco estaba permitido. Un día me animé y le dije a Boskov que yo sin tomar una cervecita después de entrenar no podía correr en los partidos, y el yugoslavo abrió un poco la mano". Esos nuevos métodos rompían con lo que había estado de moda hasta entonces. "Lunes: descanso; martes: baño y masaje; miércoles: preparación física; jueves: partidillo contra los juveniles; viernes: baloncesto en el campo de tierra; sábado: paseo por Navacerrada y domingo, partido". De esa vida tan plácida con Múñoz se pasó "a pretemporadas de 40 días de concentración con entrenamientos de mañana, mediodía y tarde", que fue lo que hicieron en la temporada 74-75 cuando el Madrid ganó la Liga... y Camacho secó a Cruyff.
El frío. Se hicieron otros descubrimientos, como la curación por el hielo. "El frío es la mejor medicina. Hoy se habla de la crioterapia como si fuera el futuro, pero yo de siempre me he curado los golpes con hielo. Todavía me baño en invierno en mi piscina, y luego me quito el cloro con la manguera. Te vienes arriba", dice Camacho.
Del Bosque y García Remón han visto esa proeza, pero no la han probado. No se han atrevido. La resistencia y la fuerza de Camacho son míticas. Hoy, que tanto se habla de la rotaciones, él recuerda que "en mi segunda temporada en el primer equipo jugué todos los partidos, del primero al último incluidos los amistosos".
Los tres recuerdan con precisión partidos, situaciones, nombres... Por el Madrid han pasado "muchos y muy buenos extranjeros", Camacho cita a Jankovic "que sabía que jamás iba a nacer un jugador más rápido que el balón, y por eso lo movía con una velocidad y una precisión inalcanzables". García Remón se acuerda de "Cunningham, que era una bala". Salen también los nombres de Netzer, Jensen, Stielike y hasta de Breitner "un gran fumador de puros...". Un caso curioso "fue el de un argentino que llegó y no dio la talla. En su primer entrenamiento jugó de lateral y el entrenador le dijo que no sabía jugar al fútbol. Salió bien del apuro: le comentó al míster que en realidad él era portero, pero que como había visto que había cinco metas en la plantilla se había puesto a jugar de defensa", cuenta García Remón de ese extranjero de cuyo nombre no se acuerda o no quiere acordarse.
Algunos partidos que han quedado grabados en sus mentes son la final de Copa contra el Castilla en junio de 1980. "Estábamos picados", dice García Remón. "Hombre, es que si no ganábamos nos echaban a todos", replica Camacho. "Nada más empezar el partido, Pirri le atizó a Pineda. Para marcar el territorio", añade. El Madrid ganó 6-1 "y el jueves anterior a esa final no disputamos contra ellos el partidillo habitual. No queríamos confraternizar con el enemigo a tres días de una final". La que no pudieron ganar fue contra el Liverpool, en 1981. "Tenían un equipazo, pero perdimos porque cambiamos todo. El que jugaba por la derecha pasó a la izquierda, el otro al centro...". La otra derrota que queda en su memoria fue contra el Hamburgo: 2-0 en España y 5-1 en Alemania. "Ese partido nos lo ganaron entre Kaltz y Hrubech, que dejó conmocionado a García Remón en un choque", dice Del Bosque.
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Los tres son entrenadores. Coinciden en que su profesión también ha cambiado. "En un partido ante el Estrella Roja, Miljanic se quedó en Madrid porque no quería enfrentarse al equipo en el que había hecho carrera. Mandó a Antonio Ruiz en su lugar. Si eso lo hace un entrenador de hoy...".
La Selección también tuvo hueco. Camacho fue seleccionador antes que Del Bosque: "Al Mundial del 86 fui como jugador y había treinta periodistas; en Sudáfrica había más de trescientos: si escuchas a todos te vuelves loco". Del Bosque ya hablará de España el viernes que viene: "los dos partidos que vienen son vitales, sobre todo el de Granada contra los checos".



