Atlético de Madrid | Adrián Escudero

Aquellos buenos viejos tiempos...

Aquellos buenos viejos tiempos...

Recuerdos de aquel legendario capitán del Atlético.

No tuve la dicha de ver al Escudero de la delantera de cristal; ni al del 3-6 en el viejo Chamartín donde sobresalía conjuntamente con los Juncosa, Campos, Ben Barek, etc. El primer partido en el viejo Metropolitano al que asistí fue el Atlético con el Condal de Barcelona. Recuerdo aquel maravilloso estadio como si fuera ayer, aquella afición que revoloteaba sus pañuelos como si fueran palomas blancas a cada gol del Atlético; por la calle Isaac Peral y por el Paseo de los Olivos, subíamos y bajábamos para ver a nuestro equipo, eran mediados de los 50, yo tenía el carnet de infantiles, era una España bien distinta de la actual, el fútbol lo era todo, era el único foro donde se podía opinar y discutir. Todavía perduraban las heridas de la Guerra Civil, pero no en el Atleti; increíblemente los atléticos habíamos efectuado con veinte años de antelación nuestra reconciliación, allí convivíamos como hermanos los más humildes obreros con los estudiantes y con la parte más aristocrática de Madrid. Había sombreros y boinas; y una cosa muy peculiar, muchísimas mujeres que parecían liberadas en nuestras gradas. En el campo del Madrid olía a Chesterfield, en el Metropolitano a Farias, pero nos parecía el mejor de los Habanos.

En aquel escenario jugaba nuestro equipo. Sobre todos sobresalía Escudero, alto, de complexión atlética y con un pelo tan abundante que parecía un galán de Hollywood; de fino regate, rematador certero, con la testa inigualable, en definitiva, un goleador que además jugaba. Él era la garantía, un símbolo, si él jugaba nadie se podía esconder, pues era el primero en partirse el pecho.

Salía como capitán el primero por el foso, verle salir era, en este equipo irregular, garantía del éxito: "Hoy juega Adrián, hoy ganamos". Después fue entrenador del Atlético, derrotó nuevamente al Madrid en el Bernabéu con un gol majestuoso de Mendoza, recuerdo a Adrián corriendo alborozado por el campo.

Desgraciadamente, en pocas fechas hemos perdido a Marcel Domingo, a Arteche y ahora a nuestro gran capitán. Arriba tendrás un gran equipo de atléticos que te estarán esperando para que los vuelvas a liderar, pero aquí nos dejas un enorme hueco que nadie podrá llenar. Dios te acoja en tu seno capitán.

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