SOS: marcianos en el Santiago Bernabéu
El sistema de iluminación sorprende a los visitantes

El común de los mortales pensará que se trata de una invasión alienígena. Los friquis de Star Wars irán más lejos: ocupación imperial con vehículos AT-AA Walker (All Terrain Anti Craft). Resumiendo: ataque del lado oscuro contra el corazón del lado blanco.
No es tan grave, de momento. El espectáculo está abierto a visitantes del museo y a clientes de los restaurantes con vistas al campo. También se quedan boquiabiertos quienes pisan el palco de honor y los repartidores de refrescos. Una alineación de extraños aparatos recorre el césped en evidente formación defensiva. No teman. Son unidades de élite MU160 Flex, la perla de Stadium Grow Light (SGL), empresa dedicada al cuidado de los pastos más selectos. Si tienen mal el jardín y bien el presupuesto pueden comparar precios con Mobile Lighting Rig (MLR), el otro gigante del sector.
Funciona así: potentísimas lámparas Philips sustituyen a los rayos del sol, especialmente en las zonas donde no alcanza la luz solar, aproximadamente la mitad del Bernabéu. Algo así como una descomunal sesión de rayos uva, o, si lo prefieren, un inmenso calentador de patatas fritas a control remoto.
Paul Burgess es el general que dirige ese ejército intergaláctico. Podríamos decir que es el jardinero del Real Madrid (ex del Arsenal), pero su prestigio internacional merece que citemos su cargo en inglés: Head Groundsman. Mucho más que un jardinero: un peluquero, un cirujano plástico, un criador de briznas.
El PSV (equipo de la Philips y tan holandés como SGL) fue el primero que utilizó este sistema de iluminación, hace apenas cinco años. Hoy es usado, además de por la élite del fútbol europeo, por los Red Bull de Nueva York y los Green Bay Packers de la NFL. De un tiempo a esta parte, todos ellos ven crecer la hierba bajo sus pies.
Noticias relacionadas
El tratamiento completo incluye control de oxígeno, dióxido de carbono, temperatura, nutrientes y suavizantes. Con semejantes atenciones, un topo es un terrorista y una calva un drama.
Burgess definió en The Times la pasión que le inspira: "No existe mayor satisfacción que ver ganar a tu equipo sobre un césped inmaculado". Lo mismo piensan en el imperio. En el blanco y en el oscuro.



