Aguirre o cómo hacer que el mejor ataque sea... una buena defensa
El Vasco intenta compensar con orden y solidaridad la escasa producción de los delanteros
Contra el Racing (1-1), Javier Aguirre acabó el partido lamentando los fallos en el remate de sus delanteros, que hubieran podido ganar el partido. Una semana más tarde, en el campo del Hércules (2-1), el Vasco se marchó mascando entre dientes los errores defensivos que permitieron al equipo de Esteban ganar el encuentro en diez minutos. El mexicano ya sabe que su delantera anda corta de goles, así que le ha dado la vuelta al teorema: en lugar de intentar que su mejor defensa sea un buen ataque, la labor de Aguirre consiste exactamente en lo contrario.
Durante los últimos partidos había la impresión, cierta, de que el Vasco había conseguido que el mejor ataque del Zaragoza fuese una buena defensa: 1-0 al Deportivo y al Levante. 2-1 a la Real y al Málaga. Al menos, con Contini en crecimiento exponencial y Ponzio de vigilante, la defensa había ganado impermeabilidad. El Rico Pérez deshizo la tendencia y reanimó la teoría de la manta corta.
Pero tampoco en esto se parece el Zaragoza al tópico: el partido de Alicante no lo perdió por irse arriba y quedar destapado atrás. Al contrario, el Zaragoza anduvo perezoso durante toda la segunda parte a la hora de asomarse al frente. Trató de estirar tanto el gol inicial de Braulio que Farinós acabó por romper la goma. Cuando ya se vio perdido, el Zaragoza acabó el encuentro en el área rival. Eso aún delató más su actitud anterior.
Las cifras.
La escasa producción del equipo aragonés en punta viene representada por los números de sus delanteros. Entre Sinama-Pongolle, Braulio y Marco Pérez suman ocho goles. La cifra -que comparte con el Racing- sitúa al Zaragoza entre los tres peores ataques de los nueve equipos que se van a jugar la salvación. Sólo los puntas de Osasuna y Sporting, que suman siete, están por detrás en cuanto al número conjunto de goles anotados. Para cualquiera, a simple vista ese dato supone una advertencia, pero hay muchos matices.
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La tentación primera lleva a comparar esa cifra con las de Trezeguet (que ha metido 10 él solito), Caicedo (9 para el Levante) o Rondón (8 con el Málaga). Pero ataques más productivos o un global superior no garantizan nada: el Málaga es último pese a los 13 tantos de sus puntas. Y el Almería, penúltimo, aunque Ulloa, Uche y Piatti suman 17, una cifra envidiable para el Zaragoza.
Si quiere salvarse, el equipo de Aguirre va a necesitar goles de sus puntas; pero también, y sobre todo, reducir al máximo los errores atrás. Es decir: habrá de sumar a los pocos goles que marca los goles que logre no le marquen. Sólo así le saldrán a Aguirre las cuentas.




