Regalo a Mourinho

Liga BBVA | Sporting 1 - Barcelona 1

Regalo a Mourinho

Regalo a Mourinho

Un gran Sporting revitaliza la Liga la víspera del Día de los Enamorados. Villa salva un punto en el 79'. Barral, autor del gol del equipo de Preciado.

El Sporting de Manolo Preciado, íntimo amigo de Guardiola y enfrentado a Mourinho truncó la racha victoriosa del Barça en la Liga con una actuación épica. En la víspera del día de los enamorados, Mourinho recibió un inesperado regalo de San Valentín de parte de quien menos lo esperaba. Basó su gesta el equipo asturiano en una primera parte espléndida en la que desactivó al Barcelona en todas sus líneas y en una segunda en la que supieron apretar los dientes y capear el temporal que se les venía encima. Los locales resistieron como titanes y corrieron como nunca, pero acabaron cediendo un empate que le da al Real Madrid la oportunidad de recortar la diferencias con el Barça y dejarla en cinco puntos en caso de ganar esta noche en Cornellà. Se supone que esta vez, la actuación de los gijoneses no merecerá crítica por parte del portugués que vivió el traspiés del Barça viendo al Olympique.

Fue Villa el que a once minutos para el final del partido logró rescatar un punto que el Barça veía perdido tras el golazo e Barral a los 16 minutos de partido y evitar la segunda derrota del Barça en el campeonato.

Había dicho Preciado que esperaba a un Barcelona dormido o despistado tras la jornada de selecciones y teniendo en cuenta que el miércoles el club blaugrana retoma la Champions en el Emirates ante el Arsenal. Acertó de pleno. El inicio del partido de los barcelonistas fue el peor de lo que va de temporada y el Sporting, de salida, fue más intenso que los blaugrana, a los que les quitó el balón y crucificó a saques de esquina.

Estrella Barral.

Ya sea por la tralla acumulada el miércoles con las selecciones o en previsión de lo que se avecina en Londres, Guardiola afrontó el partido con varios suplentes. Algunos de ellos fallaron clamorosamente, caso de Milito o de Afellay. Si a eso le sumamos que Iniesta no tuvo su día, que Piqué alternó una de cal con otra de arena y que Messi y Villa tardaron 70 minutos en conectarse al partido, el Barça puede dar gracias por el punto conseguido. En cambio, la panzada de correr que se pegó el Sporting dio sus frutos de inmediato. En la primera parte se comieron a los de Guardiola, especialmente un Barral hipermotivado. Formado en la cantera del Real Madrid, el delantero del Sporting había expresado su deseo de marcarle al Barça. Y de qué manera lo logró.

Barral se rifó a Piqué en una carrera de 30 metros con la pelota controlada, entró en el área por la izquierda y ante un Milito más que apático lanzó un latigazo lejos del alcance de Valdés. Un golazo.

El Barça no supo reaccionar y las carreras de Barral siguieron sembrando el pánico en el equipo de Guardiola, que no carburaba.

El técnico catalán dio entrada en el descanso a Pedro por el inoperante Afellay y el Barça comenzó a funcionar. El asedio a la portería de Cuéllar se recrudeció, pero a base de pulmones (aplíquese cualquier rima, que también serviría) los locales resistían. Hasta que Messi, fallón a lo largo del partido, logró luchar una pelota con rabia, recuperarla dos veces y dar a Villa una asistencia que el Guaje culminó de vaselina. No lo celebró. Así, el regalo a Mou no fue completo.