Excesivo castigo
No mereció perder el Atlético, pero el Valencia se llevó los tres puntos. La gente coreó el nombre de Quique al término del partido y los dirigentes rojiblancos le ratificaron en su cargo. Jugar en Europa está cada vez más difícil para el Atlético.


Sin suerte. El Atlético vivió hace unos meses la parte más bonita del fútbol, la de las victorias, la de los títulos, la de saber que uno ha hecho historia. Ahora a los mismos protagonistas les está tocando vivir justo lo contrario, la parte amarga. Esa que hace que no ganes nunca, ni cuando juegas bien ni cuando lo haces mal. Esa que hace que falles penaltis claves o que te expulsen jugadores injustamente. El Atlético no hizo un gran partido ante un rival complicado como el Valencia, pero tampoco lo hizo tan mal como para perder. La temporada está siendo demasiado cruel para un equipo que cada vez lo tiene más complicado para jugar en Europa. Ser ya cuarto es un sueño y el objetivo es quedar como mínimo séptimo. Ver para creerlo. Nadie, ni el aficionado menos optimista, hubiese pensado esto.
Dos tiros. El conjunto de Emery disparó dos veces a portería. Con ese bagaje se llevó el partido. De Gea no hizo ninguna parada. Además de esos dos disparos, el rival hizo uno más: Alba, al lateral de la red. El Atlético, con 1-1 en el marcador, falló un penalti. Forlán lo tiró al palo en el minuto 58. El uruguayo ha fallado cuatro de los últimos siete: dos los lanzó fuera, uno lo paró el portero y otro fue al palo, el de ayer. En condiciones normales, esos lanzamientos hubiesen sido gol. Pero Forlán no está bien. El Atlético no está bien. Y el balón no quiere entrar. Y así es complicado ganar partidos. Si te tiran dos veces y te marcan y tu no aprovechas tus claras ocasiones...
Quique. Él es el máximo responsable del equipo, pero no creo que tenga toda la culpa de lo que pasa. Ayer la grada le despidió con cariño. "Ole, ole, ole, Quique Sánchez Flores", le corearon en el Calderón. Él cogió al equipo en una situación mucho más complicada y lo sacó adelante, aunque el reto no es menor ahora, porque el conjunto no tiene fe ni confianza. Y al menor inconveniente se viene abajo. La grada abucheó al palco y se metió contra Cerezo y Gil Marín. Poco les ha durado la alegría a los dirigentes rojiblancos, que lo han intentado todo estos últimos días para que el equipo gane: comidas de conjura con plantilla y cuerpo técnico, ratificación del entrenador, charlas individuales con los principales jugadores...
Cerezo le confirmó. El Atlético no perdía cuatro partidos seguidos en Liga desde la temporada 98-99 y nunca le había sucedido a un equipo de Quique. Algo nuevo, pues, para el entrenador. El técnico lo pasó mal al término del encuentro, pero Cerezo le dijo que seguirá en su puesto. El presidente bajó al vestuario y habló con su gente. También con el entrenador. No estaba el ambiente para muchas charlas, pero Cerezo le confirmó y le intentó animar. También lo hizo Gil Marín. Sólo estando unidos se puede salir adelante.
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Gafado. Se mire por donde se mire todo lo que rodeó ayer al Atlético fue negativo: Emery nunca había logrado derrotar a Quique y Kun lleva sin hacer un gol en Liga desde el 11 de diciembre, cuando casi él solito ganó al Deportivo. Ayer Reyes hizo un buen encuentro, pero el Atleti necesita de todos para asegurarse un sitio donde le corresponde, entre los mejores de la Liga. Sin los goles de Agüero y Forlán, únicamente Reyes está enchufado.
Zaragoza. Ahora el Atleti se la juega el sábado frente al Zaragoza. El destino le cruzará con Aguirre, al que tan bien conocen dirigentes y algunos jugadores. El mexicano puede hundir o resucitar a su ex equipo.



