Liga BBVA | Racing 3 - Sevilla 2

Arana declara el estado de ilusión

Da una victoria heroica al Racing en el debut de Marce. Roja a Christian en el 37'. El Sevilla lanzó dos penaltis y Toño detuvo uno de ellos a Negredo.

<b>EXTASIADO. </b>Alí Syed no pudo evitar celebrar en el palco los goles de su nuevo equipo.
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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Alí y Marcelino no sólo han devuelto la ilusión a El Sardinero. Con ellos han regresado los buenos resultados, los goles y las emociones fuertes. Cantabria suspira otra vez con su Racing. Y así lo celebra. Adiós depresión. Lo de anoche jamás se olvidará. El conjunto cántabro ganó tras siete partidos seguidos sin hacerlo. Y lo logró en inferioridad durante 53 minutos, tras soportar dos penaltis en contra pitados por Iturralde y después de transformar en vaselina una última carrera de Arana a la desesperada en el descuento.

El Racing comenzó mandando con algo de suerte. Primero se adelantó con un gol-barullo de Christian tras un córner en el que Palop pidió falta, y se mantuvo firme tras detener Toño un penalti a Negredo. Luego amplió la renta con una metedura de pata de Rakitic. Él quiso despejar. Pero no sabe. Su clase se lo impide. En esos momentos, el Racing volaba, hasta la roja de Christian. El lateral es capaz de lo mejor y de lo peor. Pasa de conseguir un gol a hacer un penalti en cuestión de segundos. De completar un marcaje sobresaliente a jugarse una expulsión con una entrada desproporcionada para la trascendencia de la acción.

Su roja fue un gatillazo para el Racing y un revitalizante para el Sevilla. Iturralde, otra vez, demostró que es especial al sancionar con severidad la misma acción que pasó por alto entre Dabo y Ariel. Desde ese momento, el Sevilla no hizo más que acumular méritos. Y el Racing no probó otra cosa que achicar balones. No hincó la rodilla hasta que Fazio marcó de nuevo en El Sardinero (ya hizo dos en la temporada 07-08) y en el instante en el que cometió otro penalti tan bisoño como el primero. Luis Fabiano empató pero la fe la patentó Marcelino. Arana volvió a deshacer las tablas y enloqueció en el palco a Alí. A Don Salvador Alí.

Partido de infarto.

Los minutos finales impedirán hacer un análisis frío del partido pero es justo decir que nadie mereció perder. El Racing por orgullo y el Sevilla por ocasiones. El partido, loco como pocos, estuvo marcado por la agitada semana previa. Cada uno de los participantes descargó en el campo incesantes cantidades de estrés acumulado. Por eso no hubo continuidad en el juego y el partido se sostuvo en los mil y un impulsos individuales. Nadie puso cordura. Todo era entrega, músculo y testiculina. Como si cada jugador intentara justificarse y, para lograrlo necesitara, por encima de todo, el sudor y el barro en su camiseta como pruebas irrefutables.

En el Racing, el 'efecto Alí', la batalla de Zaragoza y el cambio en el banquillo, agitó el ambiente y contagió a las líneas. Quizás Marcelino no sólo ha devuelto la ilusión a sus jugadores sino también la suerte, el orden, el olfato y la casta. El Racing ha guardado la pajarita para remangarse. Los centrales fueron por fin centrales, la medular robó como antes y se sumó en ataque como nunca mientras los bandas, tras una vuelta entera, dejaron de querer el balón al pie y lo buscaron al hueco. Con diez, este plan se fue al traste. Bastante tuvo el equipo con despejar. Faltó oxígeno para sacudir el peligro teniendo mayor posesión.

El Sevilla, por su parte, también se vio atormentado por las dudas que giran en torno a Manzano y al nuevo dibujo que éste planteó, con Fazio por delante de la zaga, con un ariete solitario y con medio equipo titular en casa. Con decisiones así no es extraño entender que el Sevilla jamás haya repetido alineación. Menos mal que sus cambios sobre la marcha, y la superioridad numérica, le permitieron maquillar la situación en la segunda parte.

Pero eso no basta. El Sevilla se descuelga y Manzano aumenta su divorcio con El Sardinero. Algo digno de estudio. Cuando el profesor dirigía al Racing, duró 13 jornadas en el cargo (lo dejó último) y, tras caer con su Málaga en Santander (2-1) el 9 de enero de 2005, fue despedido antes de llegar al aeropuerto. Ahora, el técnico camina por el alambre mientras Alí y Marcelino lo hacen entre nubes.

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El detalle. Alí bajó al final al vestuario para felicitar al equipo

El nuevo dueño del Racing bajó al final del partido a los vestuarios de su equipo para felicitar personalmente a Marcelino y a sus jugadores. Alí se abrazó con varios futbolistas y les mostró su satisfacción por el partido. Lleva tres partidos y ninguna derrota desde que es el propietario del club. Vio los empates contra el Valencia y el Zaragoza y la victoria de anoche. Además, los capitanes ya han recibido un mensaje de calma. Cobrarán las deudas en uno o dos meses.

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