Liga BBVA | Racing

El equipo está tenso por Alí y el magnate, con Portugal

El indio se vio con Pernía y el técnico está en el alambre

<b>DE COMPRAS. </b>Alí Syed, rodeado de su gente de confianza, estuvo ayer en El Sardinero.
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Alfredo Matilla (Alcázar de San Juan, 1982) es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Real Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
Actualizado a

Si hubiera que poner un título a la película que ahora mismo se está rodando en El Sardinero, ésta podría llamarse 'Así no hay quien viva'. Nadie que rodee al Racing puede disimular más. El aterrizaje de Alí Syed ha venido acompañado de la solvencia económica institucional pero también de un revuelo espectacular. La plantilla aún no lo conoce, sigue esperando a cobrar lo que le deben, se molestó porque el dueño se presentó en La Romareda en el minuto 87' y porque se fue sin saludar tras estar media hora en Zaragoza. Su actitud no justifica los malos resultados aunque sí aumenta la tensión. Palabra de vestuario. Sobre todo para Portugal.

El técnico está viviendo sus peores días. Los resultados no llegan y su continuidad, descartada para la próxima temporada, está en entredicho. Alí tenía pensado dormir el sábado en Zúrich (Suiza). No pudo y tuvo que cambiar de planes y hacerlo en Santander ya que le cerraron el aeropuerto. Aprovechó para verse con Pernía y analizar la situación. Hoy habrá otra cumbre. Se intentará solucionar la deuda con Hacienda pero que nadie descarte noticias más drásticas. Palpa que el técnico ya no convence a nadie.

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Le tuvieron que abrir las tiendas

Alí Syed dejó su avión privado MALI-I en Parayas y se hospedó en el Hotel Real. Ha reservado una suite y, por seguridad, tiene también copadas las dos contiguas de cada lado y alguna más enfrente a la suya. Por la mañana estuvo en El Sardinero. Le gustan las reuniones periódicas. Después hizo que Pernía llamara al dueño de la tienda elitista PFO (Pedro Fernández Oruña) para que le abriera. Era domingo y tenía que comprar ya que, al programar que dormiría en Zúrich, no llevaba ropa para cambiarse. Pernía hizo de chófer. Luego comieron juntos.

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