El nuevo 'Yo, cantera': este será el Espanyol del futuro
El constante goteo de jugadores de la cantera en el primer equipo no es improvisado. Es fruto de un laborioso trabajo de años y de un plan para crear futbolistas válidos para la elite en cada una de las posiciones del campo. AS explica en este reportaje que futbolistas sobresalen por encima del resto.


Anunciar que el futuro deportivo del Espanyol depende de la cantera es una obviedad. Pero no lo es descubrir la línea de sucesión que figura en los archivos de la dirección deportiva y que contiene los futbolistas que poseen el talento para jugar en el primer equipo. El Espanyol cuenta ahora mismo con 32 jugadores, repartidos por todas las posiciones del campo, con una interesante proyección. Algunos de ellos, como Jordi Amat o Álvaro Vázquez, ya están en el primer equipo, y otros como Rui Fonte, Raúl Rodríguez, David López, Dinu Moldovan, Manu Molina, Óscar Sielva o Víctor Álvarez se entrenan o han debutado en la máxima categoría. A la mayor parte de estos futbolistas, el club los incluye en un programa de mejora para potenciar sus habilidades técnico-tácticas.
Con la llegada de Antonio Morales a la dirección del fútbol base, la cantera se profesionaliza a partir del cadete (15 años) al contar con los mismos privilegios que el primer equipo. Los niños empiezan a desarrollar sus capacidades físicas y todo el trabajo inteligente aflora (un concepto, el de inteligente, creado en la base por Jose Manuel Casanova y su equipo, y que define la metodología aplicada a cada jugador desde que entra en el club hasta que finaliza su formación). Los futbolistas se agrupan por niveles -no por edades- y Ramon Planes y Mauricio Pochettino ayudan a supervisar su evolución y a seleccionar los que ellos consideran más preparados para ser profesionales.
El objetivo es obtener jugadores competitivos en cada una de las once posiciones del campo y crear líneas de sucesión para fomentar la competencia y que pueda haber recambios en caso de un traspaso o de que mengue el nivel de un jugador. La venta de Víctor Ruiz y Dídac Vilà ha sido reveladora. Jordi Amat era uno de los candidatos en la lista de centrales, y su brillante progresión unida a la valentía del entrenador han provocado que salte un peldaño y forme parte del primer equipo de manera prematura. Víctor Álvarez, titular en el filial pese a tener 17 años, ha pasado a ejercitarse habitualmente con los mayores al marcharse Dídac. Era el siguiente en la lista. El nuevo Yo cantera funciona con la precisión de un reloj suizo.
Filosofía.
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Así sucede y sucederá en todas las posiciones. Los jugadores que aparecen en el campo que acompaña esta información son los que la dirección deportiva considera que tienen más opciones de alcanzar la elite, aunque los criterios y los nombres no son inflexibles. Cada jugador es esclavo de su evolución y de su acoplamiento en cada categoría. Una vez llegue al primer equipo, sólo la competitividad le cerraría las puertas.
Un claro ejemplo es Óscar Sielva, quien logró debutar en Primera División con 17 años, pero su estancamiento o la falta de confianza de los entrenadores le ha hecho regresar al filial después de una cesión al Cartagena. El club confía en la cantera y tiene un plan, pero luego cada futbolista debe responder a las exigencias y demostrar que es válido para ser de Primera.



