Liga BBVA | Zaragoza 1 - Deportivo 0

Boutahar hace una carambola

Anotó de falta desviada por Lassad. El gol saca de abajo al Zaragoza y pone al Depor en problemas. Quinta derrota coruñesa en un pésimo partido

<b>AL ATAQUE. </b>Ander escapa de la vigilancia de Manuel Pablo y Antonio Tomás: el Zaragoza llevó el peso del ataque frente a un Deportivo que apenas amenazó.
Mario Ornat
Actualizado a

En La Romareda el invierno ha durado cuatro meses o 17 jornadas, según uno siga el calendario gregoriano o el de la Liga, que viene a dar lo mismo: ese es el tiempo que el Zaragoza ha pasado en descenso. Por ahora lo saca del hoyo una carambola de Saïd Boutahar, en un libre directo desviado por Lassad para confundir a Aranzubía. Habrá que ver si esto es el veranillo de San Miguel o una tendencia sostenida de mejora, a la que habría muchos matices que agregarle: pero mejora al cabo... Tan nimio detalle como ese gol afortunado estableció, sin embargo, una distancia insalvable para el Deportivo, que adquirió en La Romareda un tono despreocupado y preocupante. Su diagnóstico quizá suponga la apelación a un lugar común de estos tiempos, la crisis, pero los síntomas resultan inequívocos: la desmayada derrota en La Romareda deja al equipo a cuatro puntos del descenso, con Lotina poniendo una mejilla para inculparse de la flojera de sus futbolistas, mientras con la otra mano pedía refuerzos urgentes a Lendoiro.

El partido sugirió muy poco, salvo la evidencia del estado perentorio de los dos rivales. Fue un ejercicio de fútbol canalla, vacío de generosidad estética y sostenido en ritmos variables. El Deportivo tuvo la pelota los primeros 20 minutos y llegó a pisarle el área a Leo Franco, pero sin concretar un disparo a portería: fue un pasaje leve mientras el Zaragoza llegaba al campo. Adrián pudo aprovecharlo, pero se le cruzó Obradovic, redivivo para la titularidad en el sistema de Javier Aguirre. La variación del mexicano hacia los dos puntas tuvo un efecto multiplicador: dobló los errores. Por el mismo precio La Romareda, en lugar de a un punta sin peligro, vio a dos... Y eso que Braulio tuvo la bonhomía de ponerle a su infortunada tarde el mayor esfuerzo posible. El canario estuvo inagotable en el esfuerzo y en el fallo. Respecto a Sinama, el partido apenas se le hizo un paréntesis al aire libre de su tarde en el vestuario. Salió de titular y volvió a la ducha en menos de una hora.

Concesiones.

Así que, más allá de la victoria, el Zaragoza apenas podrá rescatar su mayor compostura defensiva y la dignidad de la clase trabajadora. No son detalles menores, pero no impedirán el largo sufrimiento que aún espera. Contini no permitió una sola broma en sus alrededores; y Jarosik, tartamudo con los pies, le puso la cabeza a cuanto platillo volante merodeó el área. Obradovic abrió juego por afuera. Pero el nombre propio fue el de Boutahar, que ya ha disfrutado del cuarto de hora de gloria formulado por Warhol gracias al tiro libre que Lassad desvió a gol con la escápula. Mirado con lupa, el gol estuvo hecho de suerte, desde luego, pero también del empeño de Colotto por tirar atacantes cerca del área cuando no había necesidad. Lotina quiere un Deportivo impermeable como una lona. Para eso ha sublimado la línea de cinco defensas, más el refuerzo de otra empalizada con Rubén Pérez, Antonio Tomás y Juan Rodríguez. Pero no vale de mucho blindar la puerta y dejar abiertas las ventanas. Colotto invitó a los rivales a un concurso de puntería. Anotó Boutahar y, más tarde, Aranzubía tuvo que arrastrarse para sacar otra de Gabi que también iba dentro. El portero terminó también de defensa, como si hubiera pocos: dos veces tuvo que salir a campo abierto a cortarle el camino al brioso Braulio.

El Depor no contestó. Apenas asomó la patita al inicio para luego dimitir. No se puede añadir gran cosa: con eso queda relatado el partido. Sólo descolló la severidad de Lopo (al que le pegaron hasta en el libro de familia, por cierto) y la presencia de ánimo de Rubén para tratar de darle sentido al juego. Los de arriba no inquietaron a nadie, especialmente Lassad, y Lotina no encontró modo de cambiarle el paso a su equipo, ni a nadie en el banquillo que intrigara entre líneas con la pelota. Dio la impresión, bien molesta, de que a sus jugadores el partido les venía a contrapelo. Para no resfriarse, el Depor no se quitó el sombrero en toda la tarde. Cuando al final quiso romperse la camisa e ir al frente, ya había quedado a la intemperie. aguirrelotina

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El detalle: saludo de dos ex compañeros

Entre el Zaragoza y el Deportivo, las miradas siempre se centran en Ángel Lafita, que saludó a sus ex. Pero hubo otro detalle menos conocido: Obradovic, que volvía a la titularidad ayer, se reencontró con Juca, que estuvo en el banquillo del Deportivo. Ambos pasaron dos temporadas juntos en el Partizan de Belgrado, entre 2007 y 2009.

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