La Copa refuerza a Pep y debilita a los suplentes
"Esta derrota nos ayuda a crecer", dijo ayer Guardiola


Guardiola es un entrenador afortunado. Por la plantilla que tiene, por entrenar a un equipo que conoce y por su talento. Pero tras perder en Sevilla, el técnico parece haber llegado ya al nirvana de la fortuna. Pep tiene razón hasta cuando pierde, y cuando esto ocurre, las consecuencias son mínimas para el equipo. Se podría decir que el Barça dosifica las decepciones.
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Tras una racha de 28 partidos sin perder, tres días después de dejar al Madrid a cuatro puntos y con los tres finalistas del Balón de Oro vestidos de blaugrana, amenazaba la autocomplacencia. No obstante, llegó oportunamente una derrota inofensiva en Copa, pero que viene a cargar de razones a un técnico al que se le reprocha a menudo su victimismo. En cualquier otra circunstancia, el 3-1 de Sevilla podría ser utilizado como ariete contra Pep. Pero resulta que los únicos que salen trasquilados del peor partido del Barça en lo que va de curso son los no habituales, con Milito y Bojan a la cabeza.
Guardiola ha quedado como el técnico previsor y ayer dijo que "aunque hay cosas que hablar de lo que pasó ante el Betis, hoy no es el día. Toca descanso. La derrota del miércoles nos ayudará a crecer y da mucho más sentido a todo lo que hemos hecho".



