Atlético - Real Madrid | Objetivo indiscreto

Aquellos derbis cara a cara

Grosso y Adelardo simbolizan el viejo señorío y la antigua rivalidad

<b>QUERIDOS ENEMIGOS. </b>Grosso y Adelardo, en agosto de 1976.
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Dos históricos. Adelardo Rodríguez (Badajoz, 1939) y Ramón Grosso (Madrid 1943-2002). Su imagen representa cómo eran los futbolistas de entonces y los derbis de antaño. La primera observación es que los rivales se miraban de igual a igual. Había razones: de las once Ligas en las que coincidieron Grosso y Adelardo (entre 1965 y 1976), seis las ganó el Madrid y tres el Atlético. Así se repartía el poder en el fútbol español. Para merengues y colchoneros no había rival más enconado que el vecino madrileño. Y digo enconado para que suene antiguo. Porque aquella era otra época, tan lejana y caballerosa que en 1964 el Madrid cedió a Grosso al Atlético para evitar el descenso de su enconado adversario. Y lo evitó: Grosso jugó 12 partidos y marcó tres goles decisivos.

La fotografía que ilustra esta página corresponde a un reportaje realizado en 1976 por Luis Miguel González y Luis Herrero, con cobertura gráfica de Javier Gálvez. Adelardo y Grosso fueron convocados por nuestros compañeros en el nuevo estadio del Rayo Vallecano y allí es donde compartieron vestuario. Sería la última vez. Pocos días después, el 31 de agosto, Grosso recibiría su homenaje en el Bernabéu, 24 horas antes del homenaje a Adelardo, en el Calderón. El jugador atlético, por cierto, ya estaba casado con la hija del mítico presidente rojiblanco.

Ahora detengámonos en los detalles. Para empezar, en la disponibilidad. Grosso (siete Ligas, tres Copas y una Copa de Europa) y Adelardo (tres Ligas, cinco Copas y una Intercontinental) se prestan al reportaje y hasta ponen el uniforme. Otros tiempos, insisto.

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Luego fijémonos en el vestuario, cambiador y conjunto de prendas. Pensemos que el estadio, inaugurado hace tres meses, era un ejemplo de modernidad: banco corrido, generoso radiador y pulcro azulejo. En esas condiciones (y peores) se disfrazaban de superhéroes los ídolos del momento.

Fashion. Ahora, la indumentaria. Adviertan que lo único que pervive son las tres rayas de las botas. El resto va de lo anticuado a lo vanguardista. Las camisetas, por ejemplo, son tan minimalistas que resultan fashion. Los peinados se han ido, pero volverán. Hay que confiar en que también regrese aquella elegante rivalidad. Esta noche no vendría mal.

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