Mel no entiende de homenajes

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Hombre de formas este Guardiola, de raya en el pantalón del chándal. Cuando las pierde (véase: Clos Gómez, Cristiano Ronaldo...) causa noticia. Se suele mover el de Santpedor por los raíles del respeto y la elegancia y al Betis incluso lo está mimando. Cracks en la ida y cracks, a pesar del 5-0, en la vuelta. Como Pep se ha llevado a los buenos, el Betis lo celebrará con un homenaje a los Balones metálicos de Messi, Xavi e Iniesta y, esperemos, con la mejor entrada posible para un partido que en realidad parece más de exhibición que de competición. Nadie ganó nunca al Barça de Pep por tres goles de diferencia. Así que de cinco (o seis), ni hablamos.
La fiesta se ceñirá a lo que ocurra fuera del terreno de juego. De lo de dentro, remítanse a Pepe Mel, que sueña con ser el primer local que este año le arranca un triunfo, un empate al menos, a la máquina azulgrana. Sueña, y esto suena a locura, hasta con remontar. Mel y su interminable hambre por ganar, ganar y ganar, frase importada del librillo de Luis que algunas veces hasta nos imaginamos a Pepe rascándose la cabeza. Será por haberse criado también en Hortaleza, por acompañarse en el banquillo de ese preparador de campeones llamado Jesús Paredes. Será, seguramente, porque Mel se siente bético y nadie cree más en las gestas que los aficionados de este club, soñadores vestidos con el inequívoco color de la esperanza. Será que el fútbol, deporte de utopías, se sirve en ocasiones como la de esta noche con media parte de ciencia y tres de ilusión.



