Japón lo tiene casi todo menos confianza

Ya desfilaron todos y se puede empezar a hacer balance de esta Copa de Asia. Fracaso de público evidente, algo que salta a la vista un partido tras otro. Es una pena. Y de momento ninguno de los favoritos marcando la diferencia.
Buen ritmo en Corea del Sur, desde luego mucho más que Japón, que no pudo con Jordania y las pasó canutas para ganarle a Siria con un arbitraje escandaloso. Tengo la sensación de que los japoneses no creen en su fútbol, y la elección de Zaccheroni lo demuestra. No solo por Zaccheroni, que también, sino por la elección de un técnico extranjero. El crecimiento de Japón es enorme. Lejos quedan ya aquellos tiempos de Okudera, primer japonés que salió a una liga poderosa europea.
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Ante Siria siete de sus titulares venían de Europa, y algunos como Kagawa y Honda son piezas codiciadas por los grandes. Nagatomo y Hasebe triunfan en sus equipos y llegarán muchos más. Solo un penalti fallado por Komano les separó con Okada de los cuartos de final del Mundial. Dejaron en el camino a Camerún y Dinamarca con exhibición incluida y sin embargo no se confía en un técnico local para el futuro.
Antes del Mundial participé en un coloquio para la NHK sobre sus posibilidades en Sudáfrica. Todos se conformaban con no ser goleados. Pero la realidad del fútbol japonés es otra. Ha crecido mucho, pero les falta convicción. Zaccheroni infravalora a Kagawa al escorarle en la banda izquierda en un equipo en el que Endo y Hasebe son más importantes que Honda, el propio Kagawa, Matsui o el decepcionante Maeda. El ritmo es lento, cansino, conformista. Nada que ver con la Japón rápida y agresiva que vimos ante Dinamarca en Sudáfrica. Si Japón se lo cree, es la favorita junto a Corea del Sur. De ellos depende.



