Naufragio del Madrid

LIGA BBVA | ALMERÍA 1 - REAL MADRID 1

Naufragio del Madrid

Naufragio del Madrid

REUTERS

Mal partido del Real Madrid, al que le faltó lucidez y reclamó de forma exagerada dos penaltis a Cristiano y Benzema. Ulloa adelantó al Almería y empató Granero.

El Real Madrid de Mourinho ha ido a naufragar en el escenario más inesperado, contra un Almería que es colista y no sabe lo que es ganar en casa en esta Liga. El campeonato se le complica aún más al Madrid y el problema continúa siendo de juego, de sus enormes dificultades para generar fútbol, más que de la presencia o ausencia de delanteros. Habrá quien quiera agarrarse a la actuación del árbitro, el nada virtuoso Pérez Lasa, pero esos penaltis que se le reclamaron de forma exagerada sobre Cristiano y Benzema no deberían enmascarar los errores propios.

Se ha consumido la mitad de la Liga y a Mourinho le han entrado ganas de reinventarse su Madrid. Por obligación, empujado por la lesión de Higuaín y la inoperancia de Benzema, y también por gusto. Avisó antes de comenzar la temporada del riesgo que se corría teniendo sólo dos delanteros en la plantilla y ahora, apoyado en la contundencia de los hechos, no deja de mandar señales a quien desee escucharle.

Contra el Almería limpió de la alineación a Benzema y salió de inicio sin una referencia fija en ataque. Un 4-2-4 que no favoreció ni la creación, ni la circulación del balón, ni la llegada al área rival ni el remate. Ofreció el Madrid un discurso demasiado plano en la primera parte, en la que apenas exigió a Diego Alves en un par de ocasiones. La más peligrosa ya cerca del descanso, cuando un buen pase de Kaká lo remató Cristiano para que Alves se luciera.

No fue un problema de actitud, porque nunca es ese un problema en el Real Madrid. Fue una cuestión de fútbol. Los cuatro hombres de ataque intercambiaron posiciones, en especial Kaká y Cristiano, que se movieron por la izquierda y por el centro, pero ninguno de los movimientos trajo una solución positiva. Las respuestas del Almería fueron tan simples como efectivas. Le bastó con mantener el orden y las líneas juntas. Así de sencillo fue frenar al Madrid en el primer tiempo.

El Madrid salió con más intensidad en la segunda parte, pero el Almería no se asustó y tuvo respuesta a cada ataque del Madrid. Pese a la leve mejoría, no le gustó la cara de su equipo a Mourinho, que no tardó en retirar al agotado Kaká para dar entrada a Benzema. 54 minutos estuvo en el campo el brasileño, tan desacertado e intrascendente para el juego del Madrid como lo estuvo el francés en jornadas anteriores.

La indefinición del Madrid la terminó aprovechando el Almería a la hora de juego. Crusat tocó de tacón a Piatti, que se deslizó entre la defensa del Madrid hasta combinar con Ulloa, que batió a Casillas. Media hora por delante y todo cuesta arriba para el equipo de Mourinho, en el campo y en el marcador.

Llegó entonces la hora de inventar, de que Mourinho ejecutara esos movimientos tácticos que tanto le lucen y tan bien acostumbran a salirle. Sustituyó a Marcelo y Albiol por Granero y Carvalho y cambió el dibujo del equipo. Pasó a defender con tres (Arbeloa, Carvalho y Ramos, en ese orden); con Khedira y Xabi Alonso por delante; Granero y Di María se abrieron a la banda derecha y a la izquierda; Özil se mantuvo en la mediapunta y Cristiano y Benzema formaron pareja en ataque. Oltra no se quedó parado y dio fuerza al centro del campo con la entrada de Vargas por Uche.

El Madrid se lanzó al ataque, un descenso a tumba abierta para no perder la estela el Barcelona en la Liga. Obtuvo su recompensa a falta de poco más de diez minutos, en un contragolpe culminado por Granero con un tiro potente y preciso, cercano a la escuadra y lejos de las manos de Alves. Magnífico el movimiento de Benzema, aguantando el balón hasta la llegada de Granero.

Se equivocó el Almería al conceder tantos espacios al Madrid, al permitirle jugar al contragolpe, el único escenario en el que el conjunto de Mourinho se siente cómodo y disimula sus carencias.

De ahí al final se vivió un ida y vuelta, con el Madrid asustando más que el Almería, con Ramos pasando más tiempo en el área rival que en la propia, con Cristiano estrellando una falta en el larguero ya en el tiempo añadido y con el madridismo reclamando dos penaltis. Peticiones exageradas. Se pidió penalti por un posible derribo de Juanma Ortiz a Cristiano, que al mismo tiempo agarraba al defensa de la camiseta. La caída de Benzema entre Jakobsen y Vargas no pareció mucho más que un desmayo.