Internacional | La Copa de Asia

China bate a Kuwait con un arbitraje desastroso

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Ahí siguen el central Du Wei y el delantero Qu Bo, dos de las estrellas chinas que llegaron al Mundial 2002 en un éxito sin precedentes. Desde entonces el fútbol chino vive en la sombra. Fuera de los dos últimos mundiales y nada que apuntar en categorías inferiores. El último desastre, ante Corea del Norte en el reciente Sub-19 asiático jugado en casa. Fue en Zibo, ciudad china en la que se practicó el ancestral juego Cujú y al que la FIFA atribuye realmente los auténticos orígenes del fútbol. De Inglaterra nada, hace poco Joseph Blatter situó el nacimiento del fútbol en Zibo. Quizá por eso el árbitro australiano Benjamin Williams decidió regalarle el partido a los chinos. He visto pocos penaltis más clamorosos que el cometido por Du Wei sobre Bader al Mutwa. Luego Williams dejó a Kuwait con diez jugadores tras una trifulca entre Neda y Yang Xu. Con la amarilla hubiese bastado.

Aún dominaba Kuwait, un pequeño país que rivaliza con Arabia Saudí por la etiqueta de brasileños del desierto. Mucho toque de balón, juego lento en el medio. Con eso ganó en Yemen la Copa del Golfo Pérsico en noviembre, con un gol del zurdo Walied Ali en la final precisamente ante los saudís. Lentísimo aquel partido pero con el control en el bolsillo, como era el de ayer ante China hasta que Williams cambió todo. Tiempo habrá para hablar de Kuwait, de su estilo de juego y de hombres que emergen en Asia como Youssef Naser, Fahad o el propio Walied Ali. Ganó China con muy poco, la verdad. Ayuda arbitral y golazo del zurdo Dong Zhuoxiang, poco más que reseñar. Una China que no debería llegar lejos en esta Copa de Asia.

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