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Portugal: "No me siento el brazo ejecutor de Preciado"

El técnico del Racing y el del Sporting se enfrentan mañana en un partido trascendental para el cántabro. Manolo se la juega en su antigua casa, El Sardinero, ante un rival al que jamás ha ganado. Ambos son amigos. Prueba de ello son estas fotos tomadas por AS en el Gambrinus.

<b>RIVALES DENTRO DEL CAMPO; AMIGOS FUERA. </b>Portugal y Preciado posan para este diario en el restaurante Gambrinus de la Avenida de Los Castros.
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Alfredo Matilla (Alcázar de San Juan, 1982) es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Real Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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Las vueltas que da la vida en un intervalo de tiempo tan escaso. Si hace solo unos meses el Racing recibía al Sporting en la última jornada de la Liga 2009-10 con la necesidad de ganar para lograr la permanencia (venció 2-0 con goles de Tchité), ahora es al equipo asturiano al que le urge una hombrada para salvar la cabeza de su entrenador y su futuro en Primera, ya que sólo suma 12 puntos a estas alturas de campeonato.

Lo curioso del caso es que el entrenador rojiblanco que está en el alambre es Manolo Preciado. Cántabro, ex jugador y ex entrenador del Racing, y da la casualidad que tendrá enfrente en un día dramático a un gran amigo como Miguel Ángel Portugal. Por eso, las fotos que AS ha realizado para este encuentro, con los dos técnicos juntos en el Gambrinus charlando amistosamente, recobran importancia, así como las declaraciones de ayer de ambos ante los medios de comunicación. Las reflexiones más importantes y esperadas eran las de Preciado, que como siempre muestra una valentía y entereza descomunal: "Lo pasé mal el lunes y el martes, pero desde el miércoles, ya mejor, empecé a pensar en el partido de Santander, muy metido en el trabajo y con una fe ciega en este equipo".

El preparador del Sporting quitó hierro incluso a su ultimátum de mañana: "Sería un egoísta si pensara más en mí que en el equipo. Sólo pienso en que gane el Sporting y así mato dos pájaros de un tiro. De todas formas no sé de dónde sacáis (en alusión a los periodista presentes en la conferencia de prensa) que hay un ultimátum o que me queda una semana en el banquillo, porque nadie en el club me dijo algo así, pero es lógico que si pierdes, te vas". Asímismo, Preciado habló del papel de los medios informativos: "Me estáis dando un ultimátum cada dos minutos, pero en el club me transmiten ánimos y no con la boca pequeña. Si tuvieran tantas ganas de echarme, no iría ni siquiera a Santander".

Sin sentimientos.

Por su parte, Portugal únicamente piensa en relanzar al Racing, encadenar el cuarto partido sin perder y, a poder ser, sin encajar (Toño lleva 306 minutos imbatido). No quiere pensar en otra cosa, aunque Preciado esté con el agua al cuello: "Él no se la juega; queda mucha Liga. Una victoria para ellos es necesaria pero no viven una situación agónica. Esto es una rueda que va girando para los equipos de abajo. Los puntos de ahora no quieren decir nada. No me siento el brazo ejecutor de nadie. Absolutamente no. Mi preocupación es otra, ya que el Racing tampoco está desahogado. Los entrenadores somos esclavos de los resultados; no hay ningún otro parámetro que sirva de nada. Todos los entrenadores estamos en la misma situación. Manolo y yo somos buenos amigos, él es un gran profesional al que aprecio mucho y le deseo lo mejor siempre. Ojalá que ambos estemos muchos años entrenando en Primera y podamos vernos muchas veces más".

Preciado está recibiendo esta semana múltiples muestras de afecto. La última ayer, en Mareo, cuando la gente le aplaudió y dio ánimos en el entrenamiento. Él está esperanzado de salir del bache: "En el club tienen ganas de que las cosas vayan bien y con este entrenador. Después de 27 partidos con dos victorias, hace seis meses que podían haberme mandado para casa, pero aquí hay gente que manda, no vosotros, y en el club quieren que yo siga aquí, supongo que porque habrá visto algo bueno en mí. El lunes fue duro al perder un partido lamentable y porque las noticias apuntaban a que me iba, pero el martes me dijeron que había que seguir y trabamos a tope para ganar en El Sardinero".

Ahora, el técnico cántabro sólo espera ganar al Racing por primera vez en su carrera (cuatro partidos, cuatro derrotas), tumbar a la tercera a Portugal (dos derrotas en dos encuentros) y romper el gafe del Sporting en Santander. No gana desde 86-87: "No sé qué líos hay, porque si os hago caso, el Sporting había hablado con 20 entrenadores, pero en el club me dicen que no hablaron con ninguno y Mendilíbar me llamó para decirme que con él no había hablado nadie, pero ni sé quién miente, ni me importa, porque creo que tengo la confianza de mi club y por él voy a pelear hasta el último momento. Pongo todas mis fuerzas para revertir la situación".

Sin confianza.

Precisamente esa confianza del Sporting es lo que más preocupa a Portugal. "El partido de mañana tiene un arma de doble filo. Nosotros hemos estado en varias ocasiones en esa misma situación. No debe haber ningún relajamiento; todo lo contrario. Debe haber la máxima tensión porque el rival viene con ganas y necesidad. Me preocupa el dinamismo, el criterio y el juego rápido de sus delanteros, aunque no lleven muchos goles". (Sangoy lleva dos, Barral y Bilic ninguno).

Preciado, por contra, da más importancia al factor psicológico. "Sería un nefasto entrenador si mis jugadores me vieran alicaído. Este equipo siempre quiere, aunque no siempre puede o le sale, pero estoy seguro que van a salir de esta situación, incluso sin suerte, porque tengo una convicción total de que va a salvarse. Nunca estuve tan seguro. Me amparo en la lógica matemática, porque tenemos mejor equipo que el año pasado y tenemos mucha casta".

Preciado no tiene dudas para la convocatoria, pero prefiere esperar al entrenamiento de esta mañana. Respecto a la presencia del canterano Nacho Cases, fue claro: "Los 'guajes' siempre dan vitalidad, con unas ganas locas de ser futbolistas, aunque por su edad carezcan de otras cosas". Sobre el Racing, tiene muchas referencias: "Se reforzó bien este año, con jugadores como Rosenberg, Kennedy, Francis o Cisma, quienes elevaron el nivel del equipo, basado en la fortaleza de Toño, Pinillos, Colsa o Munitis, gente de casta y sentimiento".

Problemas.

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Portugal no tiene el panorama muy claro por las lesiones. La baja de Diop, por un esguince de rodilla que le mantendrá varios meses de baja, le ha trastocado. "A partir del lunes se verá qué posibilidades hay. Estos días están entrenando con nosotros varios chavales del filial, uno del filial (Ramón Arcas) y dos del juvenil (Estrada y Quique). Les estamos observando y siguiendo para prepararles por si les tenemos que necesitar. Es más natural que jueguen ellos que adecuar a uno del primer equipo que no es centrocampista para jugar en esa posición. No tenemos jugadores de una polivalencia muy clara. Sería cuestión de entrenarlo. Lo más natural es tirar de los chavales de la cantera, que para eso los tenemos. Ahora sólo hay que centrarse en el partido. Lo que tenemos que mejorar, que es más importante, es la finalización. Si fuéramos más eficaces estaríamos más desahogados".

Al final, Portugal como Preciado, dependen de sus jugadores. Aunque esta vez, el técnico del Sporting, más: "Mis jugadores me hicieron felices muchas veces, con un ascenso y dos permanencias. Les debo la vida y darán la suya por mí. En cualquier caso esto es un juego y no juegan solos, hay otro equipo enfrente. Hasta los que no van a vestirse el domingo quieren que gane su entrenador. Aun así, incluso perdiendo en Santander, el Sporting no está descendido. Con un triunfo es posible que salgamos del descenso y se vea todo de otra forma".

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