El equipo explota y exige que se arregle el césped
En octubre ya se cambió el verde por las quejas de Pep.


El Barcelona vuelve a tener problemas con el césped de su campo y técnico y jugadores están hasta el gorro de esta circunstancia. Quieren una solución lo más rápida posible y, por eso, tras el partido ante el Levante, en el vestuario se han levantado todos a una para reclamar públicamente la mejora de la que consideran una de sus principales herramientas de trabajo. Antes de jugarse el primer partido del año en el Camp Nou ante el Levante, el verde presentaba un aspecto ciertamente sospechoso que se confirmó en cuanto el balón empezó a rodar.
"El campo no estaba nada bien, el balón te llegaba mordido y saltaba como si fuera un conejo, y eso para nuestro juego es algo muy malo", reconocía ayer Sergi Busquets.
El jugador no hacía más que refrendar las palabras que el día antes había pronunciado su entrenador, Pep Guardiola, quien se había quejado públicamente por el estado del terreno de juego: "Confiamos en los que lo cuidan y nos han dicho que la cosa va a mejorar, pero tiene que solventarse cuanto antes".
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Otros jugadores, como Xavi e Iniesta, también elevaron su queja. ¿Cuál es el motivo para que un vestuario tan poco dado a la queja haya levantado la voz al unísono? Pues sencillamente porque empiezan a estar hartos de los problemas de un césped que ya tuvo que ser replantado el pasado mes de octubre tras el partido ante el Hércules con un coste de 300.000 euros. Que el problema se haya repetido tres meses después ha colmado la paciencia de los principales usuarios del rectángulo de juego, que consideran que si éste no es un tapete, no pueden llevar a cabo su trabajo en las condiciones óptimas.
Por su parte, la empresa Royal Verd, responsable del mantenimiento del césped del Camp Nou, aseguraba ayer que el problema se debía a que "el invierno siempre es mala época para el césped y además lo habíamos replantado hacía poco tiempo y no había acabado de enraizarse. Todo estará pronto solventado". Más les vale, porque a Pep Guardiola se le está acabando la paciencia.



