Repetición de la jugada
Doce meses después, el club busca los mismos refuerzos de 2010.

La apertura del mercado de invierno encuentra al Zaragoza en posición idéntica a la del año pasado, con la misma desesperación clasificatoria y casi exactamente las mismas necesidades en cuanto a refuerzos: dos defensas centrales, un medio centro y dos puntas que sumen gol. Hace un año, además de los dos zagueros (Jarosik y Contini), el medio (Edmilson) y los dos puntas (Colunga y Suazo), el Zaragoza incorporó a un guardameta (Roberto) y un futbolista para la banda izquierda (Eliseu). Excepto por estos dos, el resto de objetivos son los mismos.
El Zaragoza no construye. Más bien, destruye y fagocita. Además, cualquiera sabe que la repetición de la jugada no asegura el mismo resultado. Agapito y Aguirre buscan ahora dos defensas (uno sería el paraguayo Da Silva), un pivote (ha sonado Bolatti) y dos delanteros (Giovani dos Santos, Franco Jara...). La coincidencia doce meses después revela que aquel milagro tenía fecha de caducidad: los héroes del año pasado son los villanos de éste, y el club les busca recambio. A Jarosik y Contini, especialmente. También Edmilson, aunque su impacto, entonces y ahora, es menor.
La coincidencia revela hasta qué punto la improvisación no construye futuro. El rendimiento de Jarosik y Contini ha caído en picado. Su fiabilidad supuso un valor principal para que el equipo se levantara. Ahora son jugadores lastrados por la desconfianza propia y ajena, así que el Zaragoza se ve obligado a rehacer de nuevo una línea a la que tuvo que incorporar también a Lanzaro y de la que habían salido Goni, Pablo Amo, Pulido y Pavón. Y Laguardia sigue lesionado.
Errores.
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El mercado invernal ha revelado sus trampas. Traía la salvación, pero había contrapartidas. Jarosik y Edmilson estaban libres y por eso firmaron por año y medio. El debate interno sobre si el equipo precisaba o no un medio centro se cerró con el brasileño, pero en falso. Contini protagonizó el caso inverso. Llegó cedido y lo hizo tan bien que no comprarlo parecía una temeridad. Su adquisición fue el desembolso del verano. Pronto vinieron el arrepentimiento... y Lanzaro, pero Contini ya no fue el mismo.
A esos factores se sumaron las operaciones fracasadas, como Colunga y Roberto. Toni Doblas y Leo Franco han llenado su hueco, pero sin el impacto multiplicador que tuvo el hoy meta del Benfica. Arriba, la apuesta equivocada de Marco Pérez y el agregado de Sinama obligan a añorar a Colunga y Suazo: Sinama-Pongolle ha marcado dos goles y Marco Pérez, uno. Por eso el Zaragoza necesita, otra vez, dos puntas. Sin presente ni futuro, al club le hacen falta dos mercados (y porque no hay más) para hacer lo que por tradición el Zaragoza hacía sin mayor problema: sostenerse en Primera.




