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Navas, el regalo de 2011

Osasuna quiere amargar el esperado regreso del extremo.

Navas, el regalo de 2011
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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De vuelta al trabajo, Sevilla y Osasuna han entendido que se han dejado todo por hacer. El Sevilla terminó 2010 con unos muy poco decorosos 20 puntos y Osasuna, con 17, se montó en el avión ayer por la mañana casi con las uvas en la mano y preguntándose si le servirá de algo el esfuerzo. Todavía no ha ganado fuera de casa después de ocho partidos y por eso flirtea sin disimulo en la zona peligrosa. Camacho, hincha de la Selección en sus ratos libres pero buen entrenador de profesión, no tiene a Osasuna todo lo arriba que desearía pero su trabajo es serio. Y le hubiese gustado venir un poco antes a Sevilla. Manzano detectó síntomas de mejora en su equipo en Villarreal y Madrid y ante el Borussia Dortmund. El problema es que el botín fue... un empate que al menos le permitió salvar el cuello en la Europa League. El debate sobre el estatus social del Sevilla en la Liga ya es imparable. De momento, 2011 le trae a Jesús Navas, inédito desde que se lesionó en la primera jornada de la Europa League ante el PSG. Y eso es demasiado para el Sevilla, que ha hablado poco de Osasuna y sí de refuerzos y futuro. "Estaremos en Champions", se ha atrevido a declarar Del Nido con evidente riesgo. Navas es un regalo para el Sevilla, que ya ni recuerda cuántas cosas buenas le daba este campeón del mundo de Los Palacios que ha pasado meses amargos. Puñeteros tobillos.

El hombre del momento en Osasuna es Juanfran, perseguido sin descanso por el Atlético de Madrid, que aún no ha conseguido el sí de Izco. Juanfran es casi la piedra filosofal de Osasuna, que hoy piensa salir al Sánchez Pizjuán con un equipo sólido, con Aranda en punta y un ejército de centrocampistas para ahogar al Sevilla, que últimamente parece haberse puesto en manos de Romaric, futbolista que no suele contar con el respaldo de la crítica pero que tiene personalidad y ramalazos de talento. Es una lástima que aún no haya comprendido lo bueno que puede llegar a ser. Para Nelson y Damiá es un miniderbi y para Sevilla y Osasuna, que antes de veían en épicas batallas mucho más grandes, una final contra la mediocridad. Que los dos tengan un feliz 2011.

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