Gustavo Benítez

"Vi el Racing-Hércules y sólo me gustó Munitis"

Paragüayo de Paraguarí, donde nació hace 57 años, se formó como jugador en el Olimpia y allí comenzó su carrera de entrenador. Más tarde, el Colo Colo y, después, el Racing, le permitieron dar el salto a Europa.

Gustavo Benítez.
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¿Qué es de su vida? ¿Qué hace actualmente?

Desde abril de este años estoy entrenando al C. D. Palestino de Chile. Fuímos undécimos la última temporada y comenzamos la nueva la última semana de enero. Ahora estamos en Santander pasando unos días de descanso y preparando la pretemporada, que se inicia el próximo 3 de enero.

¿Viene mucho por aquí?

Sí, casi todos los años nos pasamos unos días, sobre todo por estas fechas. Tenemos una casa y siempre nos ha gustado mucho vivir en Santander.

Seguirá al Racing...

Sí, claro. Cuando estoy en Chile no suelen pasar muchos partidos por la televisión, pero de vez en cuando lo hacen y los veo siempre que puedo. En directo dan al Madrid y al Barcelona. Ahora pasan también del Málaga, al estar Pellegrini como entrenador. Cuando estoy aquí voy al campo; le vi ante el Hércules y, la verdad, no me gustó nada, ni uno ni otro. Pero, aún así, tiene una media buena de puntos para conseguir salvarse.

Probablemente haya sido el peor partido del Racing

No les he visto todos pero ante el Hércules, desde luego, no fue el mejor. No hubo ninguna ocasión de gol, aunque no le vino mal sumar un punto. No se dieron ni tres pases seguidos. El único que me llamó la atención y gustó fue Munitis que, a pesar de sus años, sigue dándolo todo. Lo que pasa es que no siempre sólo el esfuerzo tiene recompensa.

¿Cómo recuerda su paso por el Racing?

Cuando vine por primera vez fue una gran oportunidad y una muy buena experiencia. Todos los entrenadores sudamericanos tenemos como gran aspiración venir a entrenar a Europa, y si es a España, mucho mejor. Y en aquella primera oportunidad, creo que la temporada, en líneas generales, fue buena, o al menos, aceptable.

Hubo partidos en los que se jugó muy bien

Sobre todo fuera de casa. Hicimos partidos realmente buenos, tanto en Liga como en Copa. Las victorias contra el Madrid en el Bernabéu (2-4) fue espectacular, como lo fue, también, ante la Real Sociedad (2-4), con tres goles de Salva. Ganamos también en Valencia, en Salamanca. El equipo fue el tercero mejor de la Liga a domicilio. Creo que lejos de El Sardinero desplegábamos un juego ofensivo y vertical. Sin embargo, en casa, las cosas no funcionaron y el equipo acabó en la mitad baja de la tabla.

Cuando llegó a Santander sorprendió que jugara con tan solo tres defensas

Sí, con tres centrales. Es como más me gusta jugar, aunque me tengo que adaptar a lo que tengo en cada momento. Lo hago en los otros equipos que he entrenado; es cierto que tienen que ser jugadores muy rápidos y cuando lo quise implantar en el Racing la cosa no salió todo lo bien que deseaba, sobre todo en los partidos de casa. Ese fue nuestro déficit. El equipo no estaba bien equilibrado ni compensado. Fuera, los rivales se abrían más y teníamos más oportunidades de marcar. Además, de mitad del campo hacia arriba el equipo era muy bueno (Manjarín, Amavisca, Víctor, Colsa, Espina, Munitis, Salva). Sin embargo, hacia atrás teníamos dificultades, sobre todo por la poca velocidad. (El único rápido era el sueco Mellberg).

Mantiene relación con gente de Santander

Sí, claro; cuando estoy aquí quedó con algunos amigos, sobre todo con Miguel Ángel y Fernando Díaz, y ahora quiero ver a Miguel Ángel Sañudo. Hace unos días que he llegado y ya me han comentado lo de Nando Yosu. Procuro ver a todos los amigos que dejé aquí.

De los futbolistas que usted entrenó ¿queda alguien en el actual Racing?

Sólo Munitis y Colsa. Estamos hablando de la campaña 99/00, hace ya 10 años. Era mi primera temporada en la mejor Liga del mundo, Salva logró el Pichichi (creo que marcó 27 goles), y junto a Munitis fueron llamados a la selección y Pedro entró en la lista de la Eurocopa 2000. Jugamos buenos partidos, la gente me quería y, en general, todo el mundo me trataba bien. La única pena que tengo es no haber ganado más encuentros en casa. Pero han cambiado muchas cosas, empezando por la propiedad.

Cuando entrenó al Racing vino con dos ayudantes, Gualberto Jara y Marcelo Giarruso. ¿Qué es de ellos?

Gualberto es, desde hace varios años, el director del fútbol base del Colo Colo. Está encargado de formar jugadores y Marcelo continúa conmigo como preparador físico de los equipos a los que entreno. Siempre conmigo.

Ha señalado que será el entrenador del Palestino la próxima campaña. ¿Cómo es el equipo?

Es un conjunto de la zona media baja de la tabla, fundado por miembros de la colonia palestina residente en Chile y radicado en Santiago. Ahora tengo tres buenos centrales pero me falta un goleador y estoy buscándolo. En el 2008, cuando estaba entrenando al Cabreloa, un equipo del Norte muy cercano a donde quedaron atrapados los mineros, estuve a punto de llevarme a Christian Portilla. Llegué tarde por un día, la jornada anterior había fichado por la Ponferradina. Le había visto jugar en mis escapadas a Santander y me gustó mucho. Allí se hubiera fogueado bien, hubiera madurado como futbolista. En Chile el fútbol es muy parecido a éste, mucho toque y mucha técnica.

Volviendo al Racing, ¿su segunda etapa no fue tan llamativa como la primera?

Sí, fue diferente. Fui el tercer entrenador (en la temporada 00/01 se ficha a Andoni Goikoetxea, que fue sustituido por Gregorio Manzano, quien tampoco acabó la temporada, siendo relevado por Benítez) y regresé al Racing en el tramo final de Liga. Hubo gran expectación por mí llegada; se jugaron buenos partidos pero el equipo ya estaba metido muy abajo y descendimos. Ese fue otro momento duro. Luego, ya en Segunda, las cosas tampoco marcharon como en principio esperaba y me cesaron.

¿Y su experiencia en el Rayo Vallecano?

Bueno, no tuvo nada que ver con la del Racing. La experiencia fue mala. Cuando llegué el equipo estaba muy hundido anímicamente, y muy abajo. Ninguno de los tres entrenadores logramos el objetivo de permanecer en Segunda.

Antes señalaba que veía partidos del Barcelona. ¿Qué le parece cómo juega?

Es una delicia. No creo que desprestigie a los demás equipos, lo que hace es mostrar las carencias de los rivales. Los del Madrid parecían un equipo de principiantes. Hay que dar más tiempo a Mourinho para que, de muy buenos jugadores, forme un buen equipo. Pero en el Barça, Pedrito juega como los ángeles, Piqué, para mí, es el mejor central del mundo. Es el mismo fútbol que muestra la selección española. A todo el mundo le gusta ver jugar buen fútbol; es grato para la vista.

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¿Le sorprendió que España ganara el Mundial?

No, para nada. Era junto a Brasil, mis dos candidatos. Cuando iban a jugar España-Paraguay me llamaron para que diera mi opinión y que chance tenía mi país. Y les dije la verdad; con el corazón quiero que gane Paraguay pero no tenemos ninguna posibilidad; España es muy superior. Y esa frase sirvió para que me lincharan allí. Dijeron que era persona non grata, antipatriota, vende patrias. Luego, Paraguay se defendió bien, Casillas paró un penalti y España ganó. Ya en la Eurocopa, España mostró cosas muy buenas. Y en el Mundial, pese a perder con Suiza, nunca renunció a su juego, a su estilo. Ha sido uno de los pocos mundiales en los que ganó el buen fútbol. Después de cada torneo se impone el juego del campeón, todos los países tratan de imitarles. Ojalá lo consigan muchos.

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