El Hércules 'B' no es de fiar
El Racing se juega la paz ante un rival con siete bajas.

Más que tres puntos o la continuidad de una racha, hoy hay mucho más en juego en El Sardinero. Y esta vez no se trata de la cabeza de Portugal. De momento, no hay debate. Se comerá el turrón. Y se supone que hasta el roscón. Me refiero a algo más importante para las cabezas de los jugadores, del Racing y del Hércules, de la paciencia de los presidentes y la salud de los aficionados. Hablo de tener unas vacaciones tranquilas. Que no es poco. Ambos equipos llegan a la última cita del año con la igualdad como denominador común. Racing y Hércules están tan emparejados que parecen siameses. Son tan buenos en casa como mediocres fuera, sólo les separa un punto en la tabla, son tan goleadores como encajadores y tienen tanta fe y dependencia en su delantera (Rosenberg uno y Trezeguet el otro) como miedo en su defensa. No van sobrados de puntos, por lo que sumar esta noche se hace vital por todo lo que se avecina.
En la parte de atrás es donde se producirán las mayores novedades del partido. Portugal traicionará, por cuarta vez en la temporada, el mito de "no se toca lo que funciona". Tras lograr la primera victoria a domicilio de la temporada en Mallorca hace ocho días, sentará a Christian, de lo mejor en la isla, para alinear a Cisma, de lo mejor en casa.
Bajas raras, raras...
Por su parte, Esteban transformará el centro de la zaga. Pero en su caso será obligado por la anecdótica plaga de sanciones que contagió, justo antes del último partido antes de la Navidad, a Paz y Pamarot. Sarr y Rodríguez les suplirán. La pandemia también afectó, casualmente, a Drenthe y a Valdez (ayer no se entrenaron y debían haberlo hecho), por lo que la medular y la delantera también serán de circunstancias en Santander ya que, para colmo, Tiago está tocado. Entrarán Fritzler y Kiko, y repetirá el mago Tote.
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El objetivo alicantino es puntuar después de tres salidas sin hacerlo y, ya de paso, que la baja de Valdez no se note demasiado: todos los goles del Hércules lejos del Rico Pérez (tres) los hizo el paraguayo.
Hará frío a la hora del partido (unos 10º), pero no tanto como en las últimas fechas. El ambiente en el estadio será pobre, tanto como el seguimiento por la tele. Habrá morriña (Toño), desafío (Calatayud), galones (Munitis y Tote siguen siendo los jefes) y menos angustia de la normal. Quien gane, dormirá acomodado en media tabla. Y el que tropiece, aún mantendrá el infierno lejos de su alcance. Ver cómo cae el resto de equipos en peligro durante el fin de semana es lo único positivo y atractivo de jugar en lunes.




