La cantera perica saca mucho con muy poco
El presupuesto del Barça triplica al del Espanyol


No sólo compite el Espanyol ante el Barça en los medios de comunicación, la sociedad catalana y algunas decisiones políticas controvertidas (por ejemplo un anuncio promocional en el que aparecía el club azulgrana y Ronaldinho como una de las atracciones y de los símbolos de Cataluña). Los pericos también deben sobreponerse a su inferioridad económica en el fútbol base; el gran pulso que mantienen ambos conjuntos por lograr la hegemonía en Cataluña.
Para empezar están los recursos. Los del Barça triplican a los del Espanyol, por lo que pueden contar con más y mejores técnicos y ofrecerle a los jugadores algunos servicios extra: como el taxi, o ayudas a los padres o a los jugadores en concepto de estudios. El propio Espanyol ha tenido que recortar esos gastos porque, según un análisis, la mayoría de estas inversiones no cuajaban y era dinero perdido. Los pericos destinan este año cinco millones de euros a su fútbol base y el conjunto azulgrana tiene presupuestados 15. "Nosotros no tenemos margen de error. Debemos anticiparnos al Barça porque todos los niños quieren jugar allí. Ellos pueden tardar cuatro partidos en ver un jugador, pero nosotros debemos decidir en uno", explica Ferran Manresa, coordinador del fútbol base.
Filosofía. Al margen del dinero, la filosofía de ambos conjuntos también es distinta. El Barça cuenta con un mismo esquema de juego para todos sus equipos (4-3-3) y se busca el perfeccionamiento del futbolista en cada una de las posiciones. Los conjuntos de fútbol base del Espanyol, en cambio, alternan el 4-4-2 (hasta Juvenil A) con el 4-2-3-1 (filial y primer equipo) y lo que se prioriza a día de hoy es la capacidad competitiva de los jugadores y su mejora individual, sin respetar un sistema o unas normas del juego determinadas. El Espanyol busca el jugador global y el Barça, el específico.
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"Queremos sacar ahora delanteros"
El Espanyol se ha caracterizado por sacar, sobre todo, centrales. Por eso, Ferran Manresa decidió que todos los equipos jugasen con dos delanteros, con el objetivo de "sacar más jugadores de ataque". Las ligas en Cataluña se deciden entre pericos y azulgrana y era un contrasentido que el fútbol base jugase el resto de partidos con sólo un delantero.



