Eliseu-Rondón dueto mortal
El venezolano anotó dos goles. Eliseu marcó uno y dio otros dos a La Bestia. Rosenberg hizo el único tanto cántabro. El Málaga sale del descenso


Salomón Rondón es un futbolista diferente. Su potencia e instinto asesino cuando roza el área rival le han hecho ganarse con todos los honores el apelativo de 'La Bestia'. Es un jugador, nunca mejor dicho, bestial. Su sola presencia dibuja peligro y provoca el estrés a los contrarios. Anotó dos goles y pudo hacer otros tres. Ya lleva cinco. Con él sobre el césped, este Málaga es mejor.
La cruz de esta moneda la pone Rosenberg. El delantero sueco posee, igualmente, el añejo olfato del ariete de toda la vida. Pero tiene más cenizo que José Luis Ozores en la película 'El Gafe'. Vean si no. El Málaga arrancó el partido con la tostada de siempre; frío y sin tempo. Y en los primeros 15 minutos, Munitis, el gran Munitis (a sus 35 años corre como si tuviera 20), le dejó al nórdico hasta en tres ocasiones ¡tres!, en posición de uno contra uno frente a Rubén; pero el delantero estuvo, primero precipitado, después lento y en definitiva torpón. Miguel Ángel Portugal se desesperaba. Lo de Rosenberg con los mano a mano es una cruz. Y ya lleva 12 jugadas de estas características que han sido lamentablemente erradas. Y lo bueno es que se las han contado...
Se presumía que para el Málaga el partido podía perjeñar roles de dificultad semejantes al día del Levante, es decir: falta de llegada, y equipo contrario jugando a sus anchas y manejando el partido; mas a las primeras de cambio vimos un detalle que nos hizo cambiar de opinión. El veloz y valeroso Eliseu disparo, rasito y sin potencia, sobre la portería montañesa. Y Toño detuvo el balón con tales apuros que quien más quien menos pensó: "A poco que llegue el Málaga pueden caer los goles como las bolas del Euromillón". Al fin y al cabo el Racing afrontaba este evento con el dudoso honor de ser un chollo como visitante: sólo ha sumado un punto y fue en el Sánchez Pizjuán.
Golazo de Eliseu. Transcurría el minuto 27. Duda saca un córner. Lo hace abierto y a la frontal del área. La defensa del Racing se esperaba el clásico y tópico balón a la olla, pero no fue así. Eliseu enganchó el balón sin dejarlo botar y lo incrustó en las mallas del sorprendido Toño, que no se esperaba semejante obús. Es una jugada que le gusta ensayar a Pellegrini. El Málaga se adelantaba en el marcador.
Si el Racing no se iba al limbo era por Munitis, cuyo juego entre líneas, brega y veteranía daba algunos problemas a la zaga local. ¿Cuál es el secreto para que este hombre esté tan bien? Es siempre el primero en llegar a los entrenamientos. Así cualquiera... Pero el Málaga crecía y crecía al ritmo de Recio, un canterano que parece llevar toda la vida jugando en Primera. Y su golazo fue de futbolista con tablas. Cogió el balón, iba a meterlo en la olla para que rematase Rondón pero vio adelantado al portero y pensó... "vamos allá". Y anotó un maravilloso gol.
Pero sólo dos minutos después, otra vez Munitis metió un fantástico pase interior a Rosenberg quien de primeras, ganó la posición a Weligton y de excelso zurdazo bajó los humos blanquiazules. Se llegó al descanso con 2-1. Parecía que podría haber emoción. Pero no.
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Entonces emergió el dueto Rondón-Eliseu. En el minuto 52 Seba Fernández, que no paró de correr y de ofrecerse, recuperó en el centro del campo un buen balón que fue a parar a Eliseu. El veloz portugués se percató de que Rondón se iba solo y le metió un balón valorado en un millón de quilates. La Bestia no perdonó. Y dos minutos después, estos dos protagonistas, en una acción similar. Eliseu la pone, Rondón la mete. En pleno minuto 54 el Málaga se había puesto con un claro 4-1. La Rosaleda se convirtió en una fiesta, con una afición entregada haciendo la ola.
De nada sirvió que Portugal terminase jugando con tres defensas, que sentase a Rosenberg en busca de las soluciones de Ariel o que buscase cosas nuevas en la zurda de Adrián González. El Málaga salió del descenso y el Racing mantiene cierto margen, pero la realidad es que fuera de casa es más generoso que las Chicas de la Cruz Roja.



