El Barça dice que le engañó la Federación
El club afirma que Villar le garantizó el aplazamiento del partido


La supuesta 'Mejor Liga del Mundo', la Federación que aspiraba a organizar un Mundial de campanillas y el mejor equipo de la historia perpetraron ayer una astracanada de tamaño enciclopédico que se resumió en un mañana de informaciones confusas en la que un partido cambió cuatro veces de día y hora; en un ir y venir sin sentido entre aeropuertos y estaciones; comunicados contradictorios; acusaciones de traición entre los actores; plantes chulescos y carreras por los andenes de las estaciones. Celtiberia Show en estado puro.
Todo comenzó cuando los controladores aéreos cayeron de baja y en la tarde del viernes se cerró el espacio aéreo español. En ese momento se sabía que peligraba el desplazamiento del Barça a Pamplona por vía aérea.
Ese mismo día, el Barça se planteó la posibilidad de viajar en bus a Navarra. Pero se desestimó después de que el presidente del Barcelona hablara con Jorge Pérez, mano derecha de Villar, y que éste le garantizara dos cosas. La primera: que AENA le aseguraba volar al día siguiente bajo el plan previsto o como máximo, con retraso asumible. La segunda: que si en caso de "fuerza mayor" el Barcelona no podía llegar a Pamplona, la Federación le aseguraba que el partido se aplazaría.
Nota oficial.
Y con un cuarto de millón de españoles secuestrados en los aeropuertos sin saber cuándo iban a despegar sus vuelos, el Barça se fue a dormir el viernes tan tranquilo creyéndose a la RFEF y a AENA. Y se despertaron confiados en que si a media mañana no tomaban un vuelo a Pamplona, el partido se aplazaba. Por otra parte, Guardiola no tenía ningunas ganas de ir a Pamplona por carretera.
Pero como acostumbra a pasar con la RFEF, lo que el viernes es verde, el sábado por la mañana es otra cosa.
Los jugadores del Barça hicieron a las nueve y media de la mañana el amago de subir a su autocar en el Camp Nou para dirigirse a un aeropuerto aislado y colapsado. Por tanto, a los tres minutos, bajaron y se refugiaron en el vestuario a jugar a las cartas y a la consola a la espera de que les dijesen que, por arte de magia, el panorama se aclaraba. Hasta comieron antes de irse a sus casas.
Noticias relacionadas
Lejos de aclararse el pollo, el vicepresidente Rubalcaba declaraba el estado de alarma en el país y cualquier ciudadano empezaba a ver al mediodía de ayer que no despegaba ni un avión. En esas, el Barça aseguraba en una nota oficial que no se hizo pública hasta las 18,45, que la RFEF les había dicho que el partido iba a jugarse el domingo a las 17.00 horas, cosa que el club aceptaba a pesar de tener que jugar el martes en Champions.
En la misma nota, el Barça reconoce que mientras estaban preparándose para viajar ayer por la tarde a Pamplona y jugar hoy, la Federación cambió inopinadamente de parecer y les dijo que salieran zumbando, que si no llegaban, perdían los puntos. En la nota, el Barça se mostraba "indignado" con la RFEF. A partir de ahí, ya fue una persecución de los Autos Locos. Tomaron el tren (16:00 h.) a la carrera (Pedro no lo perdió de milagro) se plantaron en Zaragoza a las 17:30 donde se subieron al autocar que les condujo a Pamplona. Llegaron al estadio a las 20:02, salieron a calentar a las 20:30 y el partido comenzó a las 20:45. Mientras, el vicepresidente Jordi Cardoner, en Pamplona desde el viernes, aseguraba que todo era producto de "un malentendido".



