El Pibe jugó a placer
El argentino desangró al Madrid; el portugués se desinfló.

Messi: un tiro al poste de arranque y dos asistencias en su gran final
Otra vez Messi le hizo el lío al sistema defensivo madridista. Su libertad de movimientos atormentó a los centrales, a los pivotes y hasta a Mourinho. Su tarjeta de visita fue un zurdazo tocadito al poste opuesto al que cubría Casillas. Primera entrega de una sucesión de jugadas que, si bien más salpicadas que en otros partidos, acabaron por ser decisivas para el Barça. Nadie supo parar a Messi ni anular su talento.
El Madrid estuvo muy contemplativo viendo a Xavi, Iniesta y compañía enlazar con Messi y éste inventarse jugadas de gol o semi gol. Su segunda parte fue demoledora, viéndose suelto, sin presión, entregó balones letales a Xavi, Pedro, Villa... Al Guaje le metió dos pases cruzados para enmarcar, buscando la espalda de Pepe y Carvalho, para convertirlos en el tercer y cuarto gol.
Empezó a gustarse Messi, asociándose con Xavi en la última media hora, mostrando alguna de sus más exquisitas ocurrencias con el balón en el pie. Así ocurrió que Lass y Ramos se lanzaron a por él enrabietados (91') y el lateral acabó viendo la roja. El Pibe ganó el duelo a Cristiano.
Cristiano: Valdés le hizo un penalti, pero no consiguió 'tumbar' al Barça
Solamente disparó a puerta tres veces, dos de ellas de falta directa. Cristiano no fue Cristiano, sobre todo después del descanso. Se desinfló en peleas estériles, sin sentirse ayudado, echando de menos posiblemente a Higuaín, porque Benzema nunca apareció en ventaja para echarle una mano en ataque.
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El crack portugués empezó por la derecha para dejar a Di María trabajando con Alves al otro lado. Estaba muy motivado. Fue a por todas, buscó la banda y nunca se arrugó (incluso ante Guardiola). Puso varios balones al remate, pero por allí no apareció nadie para rematar. Se buscó la vida en un balón perdido para forzar un penalti al ser arrollado por Valdés. Iturralde no lo quiso ver así. Error serio del árbitro.
A la vuelta del descanso, el tercer gol fue una losa de cemento para el Madrid y para Cristiano. El crack se vino abajo, no encontró sitio por ninguna banda, se desconfiguró, consciente de que no podía contra Piqué, Puyol y compañía sin que nadie la asistiera. Benzema, entretanto, perdido en tierra de nadie. ¡Cuánto se echó de menos a Higuaín!



