Orgasmo en blaugrana
El Camp Nou vivió una hemorragia de satisfacción ante su enemigo más acérrimo. El equipo de Pep desató un vendaval ante un aspirante al que aún le falta mucha sopa para llegar al nivel de un equipo que volvió a demostrar al mundo quién manda.


El motivador. Pues parece que sí. Mourinho es un excelente motivador. No sólo motiva a sus jugadores sino que además es capaz de hacer que el Camp Nou cante a capella como si fuera Anfield. Ni los más viejos del lugar recordaban un estadio del Barça tan entregado a la causa como el de ayer. Y todo ello sin que cayera al campo ni un solo objeto. Señor Mourinho, vuelva cuando quiera. En el Camp Nou estarán encantados de volverle a recibir.
El equipo de la manita. El once de lujo del Barça no falla. Los once elegidos por Guardiola siempre que juegan garantizan cinco goles. Se los metieron al Panathinaikos, se los metieron al Sevilla y se los metieron al Madrid. El quinto, además, lo marcó Jeffren cuando ya no estaban en el campo ni Villa, ni Xavi ni Pedro. Fue la culminación a un orgasmo colectivo.
El mejor de todos. Era el partido de ayer una cita impresionante de estrellas. Como dijo John Carlin, ni en la final de un Mundial podían verse tantas. Pues bien, ayer una brilló por encima de todas. Un Xavi majestuoso que debería de haber recibido el Balón de Oro nada más acabar el partido. Marcó el primer gol a los nueve minutos y fue el amo y señor de un encuentro que se jugó al ritmo que marcó el de Terrassa.
Cumpleaños feliz. El Barça cumplía ayer 111 años y se dio un fiestón para celebrarlo a costa de su eterno rival. Fue un aniversario que invita a mirar el futuro con más ilusión que nunca. Los mejores 111 años están por llegar.
El Madrid, como el Almería. Durante gran parte del partido, el Barcelona colocó al Madrid de Mourinho a la altura del Almería de Lillo. Ese equipo que supuestamente no ofrecía resistencia ante el Barça. Pero es que ante la velocidad de balón que imprime el Barça no hay resistencia posible. Por no hablar de odiosas comparaciones respecto al Sporting de Preciado, que con el equipo B aguantó hasta el 47' y provocó que el Barça pidiera la hora.
Un anuncio mundial. La victoria del Barça, además, se pudo ver en todo el mundo, con lo que ello conlleva. Nunca el Barça podrá pagar un spot de publicidad mejor ni más valioso que el que ayer escenificó en el Camp Nou. Se trataba del partido global y el Barça se lo llevó crudo de una manera tan autoritaria que deja al aspirante a ser la referencia a años luz del que ayer volvió a demostrar ser el mejor conjunto del mundo.
Y en lunes. Que el partido se jugara en lunes fue extraño para todo el mundo, hasta que el balón empezó a rodar. En ese momento, se vivió el día de fútbol. Con mayúsculas. Hubo de todo sobre el césped. Jugadas de fantasía, golazos, intensidad y también enfrentamientos entre unos jugadores que lo dieron todo. Nadie se acordó de que era un lunes. Sólo Mourinho, tal y como había dicho en la previa, tendrá que consolarse pensando que mañana es martes.
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El quinto de Pep. La manita que le endosó el Barça al Madrid tiene su continuación en el quinto triunfo consecutivo de Guardiola ante el equipo blanco. Los que creían que Mourinho era la bestia negra del Barcelona deberán de empezar a reflexionar ante la figura del entrenador de Santpedor. Con él en el banquillo culé parece que no hay límites para el éxtasis.
Messi eligió el mejor día. El argentino llevaba diez partidos consecutivos marcando y ayer eligió el mejor día para no ver puerta. En ocasiones le pudo la ansiedad propia del depredador, pero tuvo momentos sublimes asistiendo, descolocando a los centrales y luchando por cada balón como si fuera el último.



