Cabañas: de la gloria a la miseria por un balazo
Vive con un proyectil en la cabeza desde enero.

El pasado 25 de enero, el goleador paraguayo Salvador Cabañas recibió de unos maleantes un disparo que le atravesó el cráneo, desde el ojo izquierdo hasta la nuca, y cuya bala aún lleva dentro de la cabeza. No pudieron extraérsela. Ocurrió en el Bar de México y dejó al futbolista paraguayo en estado de coma. Superó el dramático proceso en un hospital de Buenos Aires y Cabañas vive ahora en Asunción, en el barrio de Villa Aurelia, donde acude cada día a la prestigiosa clínica Rendall durante cuatro horas para intentar recuperar la funcionalidad básica. El doctor Celso Fretes, experto neurocirujano, se ocupa de rehabilitar a quien fuera gloria del fútbol de Paraguay. Pero esta es solamente una parte del drama.
Diez meses después, Salvador Cabañas y su familia están en la ruina. Su esposa, María Lorgia Alonso, se vio forzada a reconocerlo en público el pasado miércoles, en vísperas de la aparición pública del futbolista en el sorteo de la Copa Santander Libertadores, en la sede de la Conmebol: "Sólo nos queda dinero para comer un mes. Tenemos a la venta nuestra camioneta y nuestro coche por 90.000 dólares. Es lo que nos queda". De poco han servido los partidos de homenaje que en agosto jugó Paraguay a su beneficio.
Nadie era consciente de esta penuria, ni siquiera el padre del jugador, Dionisio Cabañas, modesto panadero de Itagua, a cincuenta kilómetros de Asunción, que vive en los límites de la pobreza y nada puede hacer por ayudar a su hijo. ¿Qué ha sucedido con el patrimonio de un futbolista que cobraba 150.000 dólares al mes en el América de México?
Las acusaciones de María Lorgia se dirigen al ex agente de Salvador, José María González. Le acusa de apropiarse de los fondos que generó su marido e invertirlos en bienes que registró al 50% a su nombre, sin conocimiento del confiado futbolista. El representante responde que ha pagado 700.000 dólares al fisco de su bolsillo para salvar a Cabañas de ir a la cárcel.
Para más enredo, se ha conocido que Cabañas no tenía en regla sus seguros en México, amén de que a la hora del suceso (cinco de la madrugada) los seguros de invalidez del fútbol profesional mexicano no conceden cobertura. El pleito está abierto.
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Tras el desesperado grito de ayuda de María Lorgia, las instituciones han reaccionado. La Conmebol le entregó ayer un premio a Cabañas por ser el máximo goleador en 2007 y 2008 de la Copa Santander Libertadores. Hasta la sede de Asunción acudió el futbolista acompañado de su esposa. María ya no quiso echar más leña al fuego: "Agradezco todas las muestras de apoyo. Seguro que este reconocimiento nos ayudará mucho".
Salvador Cabañas no pudo hablar, apenas salió al escenario, recogió la distinción, fue ovacionado y abandonó el recinto en menos de cinco minutos con "la mirada perdida", como dice su padre Dionisio.



