Liga BBVA | Barcelona - Real Madrid

El Barça quiere tener la fiesta en paz

Guardiola desea que el debate sea muy futbolístico y nada polémico.

<b>MUY MALA IMAGEN. </b>La cabeza del cochinillo, el mecherazo a Roberto Carlos y un gallo negro son una muestra de las peores imágenes en el césped del Camp Nou.
Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Costaría mucho encontrar un duelo entre el Barça y el Madrid más apasionante que el del lunes. Ambos equipos llegan en su mejor momentos, con cuentas pendientes y como abanderados en la forma y en el fondo de dos maneras absolutamente opuestas, al tiempo que brillantes, de entender el fútbol. Por tanto, no hace falta ser un lince para prever que el Camp Nou será una caldera.

No obstante, el Barça está tocando todas las teclas posibles para tratar de anestesiar la pasión y tratar que todo se resuelva sobre el césped en 90 minutos. Desde el club blaugrana defienden que su superioridad se basa en lo futbolístico, mientras que en la propaganda, la batalla está perdida de antemano.

Solo así se entienden la colección de mensajes letárgicos que de un tiempo a esta parte emiten los actores barcelonistas. Razones no les faltan. El Barça de Guardiola ya ha dado muestras anteriormente de colapsarse cuando el entorno anda sobreexcitado. Las últimas visitas del Espanyol o las del Madrid, que llegaba a su cita en el Camp Nou poco menos que como un corderillo camino del matadero, son pruebas claras de que un Barça­ acelerado es menos Barça­. Pero la prueba del nueve se produjo la pasada temporada, cuando el Inter de Mourinho, un personaje capaz de hacer perder la paciencia al 99 por ciento de los socios del Barça­, llegó al Camp Nou. Entre la presencia del portugués y el horizonte de la final del Bernabéu, todo se salió de madre. Una afición tan poco dada a los excesos como la barcelonista organizó una caravana de motos que acompañó al equipo al campo desde su hotel de concentración. El resultado fue una concatenación de decisiones precipitadas a lo largo de 90 minutos.

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Para evitar esta circunstancia, Guardiola ha iniciado una operación anestesia. Ha prohibido a los suyos dar entrevistas, ha elegido cuidadosamente a los dos jugadores que hablarán a la prensa y a última hora decidió mover el día libre de su equipo al viernes para así rebajar más la tensión.

Si hay una experiencia negativa, resumida en lo anteriormente expuesto, el vestuario barcelonista también sabe que el silencio frente al ruido tiene su recompensa. La mejor prueba se dio hace dos temporadas, cuando los de Guardiola acudieron al Bernabéu bajo la amenaza del canguelo. Ante las provocaciones, la respuesta fue el silencio en los días previos para acabar con un 2-6 que indicó el camino. Ese fue el día en el que el Barcelona descubrió que teniendo la fiesta en paz, acaba habiendo fiesta. Rosell se apresuró a pedirle al público que "reciba al Madrid con educación". Valga como prueba que el mosaico que patrocina el club para recibir al Madrid tendrá como lema 'Barça, t'estimo' (Barça, te quiero), un eslogan muy light­ comparado con el 'Mourinho vete al teatro'. Después del bochorno que se vivió con Figo, todo el mundo es consciente de que la imagen del club podría soportar una derrota ante el Madrid, pero no un partido plagado de incidentes. No es hora de cochinillos ni de botellas de JB, es hora de tener la fiesta en paz y que sea el balón el que decida.

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