El técnico pone firme a la zaga titular del derbi
Amorebieta, pareja de San José, y Aurtenetxe será el 3

Joaquín Caparrós sacó ayer el látigo en Lezama para arengar a su defensa después de la sangría que viene protagonizando en lo que va de Liga, donde sólo el Málaga le supera en el pelotón de los torpes a la hora de encajar goles. Bajo la pertinaz lluvia, el técnico utrerano gesticuló, ordenó, arengó, agarró y hasta hizo las veces de centrocampista para poner alerta a sus hombres, que deben aplicarse para el derbi ante Osasuna.
Lanzó frases muy expresivas mientras no cesaba de mover los brazos, mascullar entre dientes y vocear, sobre todo al joven Jon Aurtenetxe, a quien el pasado sábado en el Bernabéu le dejó en el banquillo de inicio: "Un jugador jamás puede ser un espectador. Hay que estar en permanente movimiento y no estar viendo lo que hacen los demás", reiteró el entrenador rojiblanco, que en algún momento de la sesión matinal repitió la expresión "cero patatero" cuando algo no le gustaba y fruncía el ceño.
Caparrós, muy enérgico toda la mañana, empleó a su portero titular (Iraizoz) y a su defensa de cabecera, la que pondrá frente a Osasuna el próximo domingo en San Mamés (Iraola, San José, Amorebieta, Aurtenetxe) frente al dúo atacante que opondrá ante los rojillos (Llorente y Toquero). Para surtir de balones a los dos puntas, Gurpegi, que volverá tras su sanción, se hizo acompañar por Iñigo Pérez, en sustitución del fijo Javi Martínez, que realizó un entrenamiento más liviano, y por las bandas, para no dar pistas, metió dos por la derecha (Susaeta y David López) y por la izquierda (Muniain y Gabilondo). Todo ello circulando el balón, centrando y rematando, aunque con el juego parado cada dos por tres por un Caparrós no conforme con los movimientos de sus hombres. El técnico sevillano habló con Amorebieta y detuvo a San José y Toquero para corregirles algunos gestos.
Noticias relacionadas
En el otro lado del rectángulo de juego, Javi Reyes trabajó con el resto del grupo, empleando un ejercicio atípico en medio del rutinario centro y remate. Se trataba de que cada jugador entrara a pie cambiado por la banda. Fue curioso ver centrando con la derecha a Koikili o Castillo y con la izquierda a Vélez o David López.
Ustaritz, aquejado de la sobrecarga que le envió al banquillo en el descanso del Bernabéu, se entrenó en solitario dando vueltas al perímetro del campo y en el gimnasio, mientras que Amorebieta acabó trotando con Xabi Clemente.



