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"Gustará o no, pero lo principal es que gana"

Ocurrió en la primavera de 2004. Irureta conducía al Deportivo a la cima continental y tropezó en las semifinales de la Liga de Campeones con el Oporto de un Mourinho que había empezado a labrarse un prestigio. "Entonces no pensé que fuera a tener tanto éxito", confiesa el irundarra.

<b>EN DO DRAGAO. </b>Irureta, con Mourinho al fondo impartiendo instrucciones en aquel partido.
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José Mourinho, hasta la fecha y sin discusión el personaje de la Liga, recibe el sábado al Athletic, donde ejerce un viejo conocido suyo, alguien a quien le tocó sufrir la entonces incipiente, aunque ya triunfal, carrera del entrenador portugués. Javier Irureta dirigía a un Deportivo boyante cuando se cruzó con Mourinho en el marco de una semifinal de la edición de 2003-04 de la Liga de Campeones.

Pasó el Oporto a la final gracias a un gol de penalti en Riazor y tras haberse registrado un empate sin goles en campo luso. "Pudimos habernos clasificado nosotros, todo estuvo igualado" rememora el hoy responsable de Lezama, para enseguida poner el acento en el influjo que tuvo la actuación arbitral en el partido de ida. "Empatamos sin goles, pero el partido tuvo consecuencias muy perjudiciales que me dieron que pensar. Fuimos excesivamente castigados por el árbitro".

El arbitraje Irureta aún lo tiene muy fresco: "Le dije a Mauro Silva, nuestro capitán, que Jorge Costa, el de ellos, estaría todo el rato presionando al árbitro, el alemán Markus Merk. Lo habíamos visto en otros partidos y le dije que no nos podíamos dejar pisar en ese aspecto. Costa no paró de hablar con Merk y la primera vez que lo hizo Mauro, vio una tarjeta que suponía la suspensión para Riazor. Luego, con el partido acabado expulsó a Andrade por darle un golpecito amistoso a Deco, que estaba caído. Hasta Deco declaró luego que no había sido una agresión, sino un saludo. Eran amigos íntimos, Deco hasta le había vendido su coche, pero el árbitro le enseñó la roja. Fueron dos bajas que notamos mucho en la vuelta".

Eso sucedió en el terreno de juego, en las bandas nada reseñable, aparte "del saludo normal que se da entre dos técnicos".

El detalle de Mourinho que le quedó grabado a Irureta tuvo lugar antes del partido, en las entrañas del Estadio Do Dragao: "Fue algo que me sorprendió y no sé si era una norma de actuación o fue un encuentro que tuvimos por pura casualidad, pero en cualquier caso no es algo habitual. Llegamos al campo en autobús y cuando se detuvo estaban Mourinho y su presidente en la puerta, junto a la escalerilla, y nos fueron dando la mano a todos, uno a uno, según bajábamos".

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La fama. Esta anécdota ilustra el primer encuentro personal de Irureta con un Mourinho que "ya tenía cierto renombre, su carrera en Portugal era irreprochable, con unos números muy buenos. El año anterior lo había ganado todo en el Oporto, pero entonces no pensé que fuese a tener el éxito que ha cosechado en otras ligas".

El Oporto ha seguido siendo un club puntero, pero Mourinho no ha parado de subir escalones. "Tiene una forma, un estilo que le ha llevado a conquistar muchos títulos. Podrá gustar o no cómo juega o lo que dice, pero lo principal es que gana", remata Irureta.

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