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Plaza Mayor

<b>Alegría y pompones en la NFL</b> Ni esta joven es una colegiala ni dio el estirón con el traje puesto. Es una cheerleader en un partido de la NFL, tal y como se puede apreciar, tras recorrer minuciosamente la imagen, por los pompones dorados.
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Mou, en la pecera

Mourinho vio el partido detrás de un cristal y parecía aburrido, casi al borde de la cabezadita. Ni gritos, ni cuarto árbitro, ni entrenador contrario; tampoco olor a napalm. Si hubiera querido ver el fútbol desde un palco, se hubiera hecho presidente, de un club o de una república, que para todo le alcanza. Pero eligió el banquillo, el ruido, la cercanía. Eligió jugar.

Invasión silenciosa

Nuestras relaciones con Portugal (el país, no el entrenador) se estrechan hasta la intimidad. Mientras Cristiano y Mou acaparan titulares, la federación lusa se ha asociado con la nuestra en pos del Mundial 2018. Y para promocionar esa alianza jugaremos el miércoles. Si es una estrategia de invasión resulta impecable. En cuanto te descuidas un poco, la saudade te recorre la espaldinha.

'Mouriñizados'

Ya conocemos el efecto de Mourinho sobre los entrenadores de la Liga: cada vez son más antipáticos. Preciado, que siempre ha sido un hombre divertido, insultó al portugués y varios colegas le jalearon la ocurrencia. A Guardiola también le ha empeorado el carácter. Cualquier día los veremos mascando chicle o corriendo por la banda con botines de ante. El peligro será que choquen.

Laporta y Lapiedra

Se ha sabido esta semana: Laporta ha fichado a la actriz porno María Lapiedra (Miss Ourense en el desmadre de los famosos, entre otros films de culto) para formar parte de su partido independentista. La idea, evidentemente, es captar a los votantes cinéfilos. El encargado del servicio de espionaje para nuevas adquisiciones ha celebrado con dos hurras la contratación.

Milagro Pochettino

El Espanyol se sostiene entre los primeros de la Liga. Con cinco canteranos en el equipo titular. El milagro corresponde a Pochettino. Su trabajo define la esencia de un buen entrenador: aquel que eleva al equipo por encima de la suma de sus individualidades. Cada vez que uno de sus colegas diga que su plantilla no da para más, le mandaremos de cursillo a Cornellà.

Drenthe, el ídolo

En Alicante se le perdona todo. Que circule a 300 km/h por el centro urbano o que se acompañe de un grupo de amigos al estilo de los Earth, Wind and Fire. Su entusiasmo compensa casi cualquier extravagancia. Ayer marcó un golazo y los aficionados corearon su nombre mientras subían y bajaban los brazos en señal de adoración. Queda claro: en el Hércules buscaban un ídolo y Royston necesitaba un Hércules.

Sin postre

No pudo ser. Fernando Alonso se quedó sin Mundial y nosotros sin postre. El chasco fue tremendo, prolongado y tempranero. Al primer plato ya estábamos heridos y al segundo, condenados. La conclusión, trágica, es que a media tarde ya teníamos hambre. Compulsiva, nerviosa y vengativa. Para que luego digan que el deporte adelgaza.

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Diáspora mágica

Al madridismo no le gusta la Caja Mágica, recinto pensado para el tenis (y para los Juegos) que costó 175 millones. Florentino, sensible a las quejas, se plantea la mudanza al Madrid Arena, lo que sería el tercer hogar del equipo de basket en apenas seis meses. La diáspora no explica la ausencia de títulos, naturalmente. Pero tampoco ayuda a conseguirlos.

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