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El factor Messi es imparable

Liga BBVA | Barcelona 3 - Villarreal 1

El factor Messi es imparable

El factor Messi es imparable

Leo decide el partido más difícil del Barça. El Villarreal deja una excelente impresión. Polémica actuación del árbitro. Los de Pep duermen líderes

El Villarreal, más allá de lo que se esperaba (y se esperaba mucho) exigió al máximo al Barcelona y el árbitro no tuvo su día, pues anuló un gol a los de Guardiola y le perdonó una roja a Maxwell. Pero no hay circunstancia que sea capaz de superar al factor más determinante del fútbol mundial. Un factor que se llama Leo Messi. Un delantero voraz que hoy por hoy marca la diferencia en el fútbol. Cuando más en peligro parecía estar el Barça, Messi rescató a su equipo de manera imparable. Marcó dos goles y ya lleva 66 tantos en sus últimos 65 partidos. Y lo ha hecho marcando 11 goles en los últimos siete partidos oficiales. Aferrados a la maravilla de Messi, el Barça logró vencer al Villarreal por 3-1 e irse a dormir líder de la Liga a la espera de lo que haga el Madrid esta tarde en Gijón.

El Villarreal cayó en el Camp Nou, pero no desterró la idea de que la Liga pueda ser bipolar. Los de Garrido juegan a fútbol tremendamente bien y si siguen en esta línea, van a dar mucha guerra. Muy pocos equipos pueden salir del Camp Nou diciendo que han presionado arriba y que han creado tanta sensación de peligro como los castellonenses. Pero claro, ellos no tienen a Leo Messi en sus filas.

De salida, Guardiola optó por meter a Abidal de central y el francés cumplió. Su velocidad cortó las dos primeras contras de los visitantes, pero, como no podía ser de otra manera, la salida de balón del Barça se resintió.

Villa abre la lata. Con un Villarreal jugándole de tú a tú al Barça y con todo el fútbol (el de uno y otro equipo) buscando pasillos interiores, apareció la clase de Villa para empezar a decidir el duelo. Al asturiano le faltaba abrir la lata en un partido complicado y no pudo estrenarse en mejor ocasión.

Robó el balón el Guaje en la línea media, se lo cedió a Xavi, éste a Iniesta, quien lo alargó maravillosamente a la izquierda, donde apareció Villa para con un toque sutil levantarlo ante la entrada desesperada de Marchena y encarar a Diego López, al que batió. Delirio culé.

El partido parecía encarrilado. Y mucho más cuando Pedro marcó un golazo a la contra asistido por Messi en el minuto 25. No obstante, ahí apareció el factor árbitro. Delgado Ferreiro anuló incomprensiblemente el tanto y mientras los culés protestaban, Nilmar, en una jugada maravillosa, empataba el partido. El Camp Nou hervía. La Liga también.

Quedaba la segunda parte por delante. En otros tiempos, lo más fácil hubiera sido asistir a la descomposición del Barcelona, con una grada más pendiente de la madre del colegiado que de animar a los suyos. Pero en otros tiempos no estaba Leo Messi.

El mejor jugador del mundo volvió ayer a superar una prueba divina. Con el árbitro liándola, el público histérico, el Villarreal crecido y sus compañeros dubitativos, la Pulga seguía teniendo el partido en la cabeza. Sólo así se explica que se asociara con Pedro en una falta para marcar el 2-1 y que minutos después consiguiera, en una acción de pillo y rozando el fuera de juego, el tercero. Nadie puede controlar el factor Messi. Es imparable, hasta para el mejor Villarreal.