Liga BBVA | Zaragoza - Sevilla

Un ogro en la caldera

Luis Fabiano amenaza a una Romareda muy nerviosa

Un ogro en la caldera
Mario Ornat
Actualizado a

La presencia de Luis Fabiano en La Romareda supone un augurio poco favorable al Zaragoza. Una especie de ogro de gol fácil contra los aragoneses, metido en una caldera, la olla a presión en la que se ha convertido el estadio del Zaragoza. Después del Betis, que le revolcó el ánimo al equipo de José Aurelio Gay y le dio otro empujoncito al entrenador, llega el Sevilla. La cosa está en saber si podrá más la necesidad del Zaragoza o la mejoría del Sevilla, que viene de resolver en la Copa y en Europa y de ganarle de manera solvente al Valencia. Si el fútbol se resolviera de acuerdo a operaciones lógicas, no haría falta siquiera ir al campo. Como no es así, y como el Zaragoza no quiere que sea así, habrá que verlo.

Si el partido tenía pocos alicientes, las bajas le ponen aún alguno más. Gay tendrá que armar lo que los entrenadores llaman "un equipo competitivo". Es decir, con algunas bajas notabilísimas que lo obliga a reconstruir la estructura: falta Ander, falta Jorge López y Contini anda tocado y empezará en el banquillo, casi seguramente. Eso permite la entrada de Pintér como tercer central, Obradovic irá al lateral izquierdo y Edmilson formará en el medio con Gabi y Ponzio. O sea, que el Zaragoza pierde en el medio campo casi toda la gracia (poca) que suele tener.

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Ambición. El parte del Sevilla tampoco es nada halagüeño, aunque dispone de tantos recursos en comparación con el Zaragoza que el desequilibrio no sólo permanece, sino que aumenta. Gregorio Manzano decidió guardar un día más a Palop y dejó en casa a Romaric. Konko, sancionado frente al Valencia, tendrá sitio en el lateral derecho. Y parece sentado que Cigarini se ocupará del trabajo sucio en el medio, donde todo el mundo va cargado de minutos.

El Zaragoza está obligado y exprimido. Otra derrota, calcula cualquier resultaría letal para la suerte de Gay, un hombre tranquilo en medio de la lluvia de críticas que ha provocado la eliminación copera. El efecto de reanimación del triunfo contra el Mallorca quedó enterrado en tres días. El Sevilla, al que ha costado ganar fuera de casa en la Liga, llega decidido a reventarlo todo, lo propio y lo ajeno. Si lo consigue, pisará con firmeza en la Liga y dejará al Zaragoza como una colilla.

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