"Relevar a Fran y Mauro de capitán es un orgullo"
Manuel Pablo cumple mañana 395 partidos de Liga, se convertirá en el cuarto jugador de la historia de club y tiene el tercer puesto de Donato a sólo nueve partidos.


Hace sólo dos semanas estaban ustedes en descenso y no habían ganado ni un partido. Como ha cambiado el equipo en estos últimos quince días, ¿no?
Sí. La verdad es hasta hace muy poco tiempo lo estábamos haciendo muy mal. Necesitábamos algo, y con el cambio de sistema hemos recuperado la solidez defensiva y, partir de ahí, han ido llegando los resultados. Los últimos partidos nos han permitido salir de la zona más caliente, pero aún estamos ahí, en la lucha.
La defensa de cinco parece la poción mágica a la que se recurre en los momentos más delicados...
Sí, pero hay que tener en cuenta a los jugadores también. El míster tiene que analizar todo y luego decidir qué hacemos. El problema es cuando pierdes tu identidad. Con defensa de cuatro éramos un equipo que a los rivales les costaba menos crearnos ocasiones. Con cinco, cierras más los espacios y estás más cómodo. Pero el sistema todavía se puede mejorar más.
Llevan tres victorias seguidas, pero si pierden en Mallorca volverán los problemas...
Todavía queda mucho que remar. Aún estamos en la zona peligrosa de la clasificación. Hemos perdido muchos puntos, sobre todo en casa, y ahora hay que ir sumando para recuperarlos. Vamos a ver si podemos seguir con esta racha de resultados.
El partido de este fin de semana será especial para usted. Se convertirá en el cuarto jugador en número de partido de Liga del Depor....
Es para estar contento. No pienso mucho en eso datos, pero es ir sumando cosas. Sobre todo significa que entre el club y yo ha existido sintonía durante todos estos años.
Pues si todo marcha con normalidad, en un par de meses adelantará a Donato y será ya el tercero...
Ni me había dado cuenta de se dato. No suelo mirar esas cosas, yo intento centrarme en seguir siendo competitivo y ayudar al equipo.
Pero al menos tener estos números significa que muchos entrenadores en el Deportivo han confiando en usted...
He tenido la suerte de que casi todos los técnicos que han pasado por aquí han contando conmigo, pero también me perdí un año por la grave lesión que tuve. Creo que en general he tenido la suerte de competir y demostrar que podía jugar en este equipo.
Usted llegó al Deportivo allá por 1998 procedente de Las Palmas, que estaba en Segunda. ¿Pensaba que iba a estar tantos años en el Depor?
Cuando llegué firmé un contrato largo, de siete años, y eso ya es tiempo. Era un jugador de Segunda que sólo intentaba hacer un hueco y evolucionar. En ese momento no piensas que cumplirás siete, y mucho menos trece como llevo ahora. Vas sumando, sumando, miras al contrato y no sabes qué puede pasar. Lo mejor es que significa que todas las partes han estado contentas.
Ser el capitán del Deportivo es una cuestión de años en el club o algo más. ¿Qué significa para usted?
Es un gran orgullo ser capitán del Depor y representarlo en todos los campos. Y también es un orgullo el hecho de tomar el relevo de gente como Fran, Mauro o Donato.
Después de trece años en el Deportivo, ¿se ve vistiendo una camiseta diferente a la blanquiazul antes de que llegue la retirada?
Sólo me vería con la de Las Palmas. Es algo que también me gustaría hacer, pero creo que por la edad va a ser bastante complicado. Si tuviera que dejar el Depor es la única camiseta que me pondría.
En todos estos años ha vivido con el Depor momentos dulces y amargos. ¿El peor para usted fue aquella lesión con Giovanella?
Es el peor recuerdo en lo deportivo. Pero también aprendí muchas cosas. Convives con personas diferentes, ves el cariño de la gente... Pero pasarte muchos meses fuera del vestuario y no poder competir, es lo peor. Son cosas que pasan y lo importante es haber vuelto y poder jugar.
También ha habido muchos momentos buenos. ¿Con cuáles se queda usted?
Me quedo con la Liga, por la dificultad que tiene ganarla. También con el título de Copa ante el Real Madrid por cómo se consiguió y dónde se consiguió. Era un escenario que estaba preparado para otras cosas. Los títulos para un jugador son lo máximo.
Aquella fue la época dorada del Deportivo, pero los últimos años al equipo le ha tocado también sufrir. ¿Disfruta igual del fútbol?
Sigo disfrutando. Está claro que te enfadas y te cabreas cuando las cosas no van bien, pero creo que todas las emociones son importantes. Me gusta estar en el campo y competir contra jugadores de clase y nivel para poder demostrar que la edad no tiene nada que ver, que no influye.
¿Es la ilusión una virtud básica para mantenerse tantos años en la élite como ha hecho usted?
Es lo más importante para un jugador. Hay que tener la ilusión, pero la ilusión de entrenarse todos los días aunque tengas dolores y no te apetezca. Me gusta la competición. Enfrentarme, y ya no sólo en un campo del fútbol, si no en cualquier otro sitio y circunstancia. Sentir esa chispa me gusta.
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Usted ha pasado muchas horas en el vestuario del Deportivo. ¿Se ha encontrado con gente joven con cualidades que le ha faltado esa ilusión de la que habla?
No sólo aquí. Me acuerdo en Las Palmas, de chaval, que veía a gente que podía hacerlo mejor que tú pero... Es una cuestión de constancia. Hay jugadores que cuando las cosas no van bien no saben asumirlo y, en vez de aguantar y pelear, se dejan. Los que están ahí es porque aprenden siempre, hasta en los momentos malos.



