Negredo gana al maestro

Liga BBVA | Sevilla 2 - Valencia 0

Negredo gana al maestro

Negredo gana al maestro

morenatti / toni rodríguez

Emery no cambió tras la roja a Topal y el Sevilla mató.

Está bien Negredo, muy bien", musitaba Emery el domingo por la noche por el lobby del hotel de concentración del Valencia. Y no paraba de decírselo a sus ayudantes. Se lo olía. Y Negredo, que aprendió sus penúltimos trucos en el Almería con Unai, al que le unen muchas cosas, trituró en dos minutos a su profesor. Negredo apareció en el partido casi por obligación. Disminuido por la expulsión de Topal en una entrada que fue más naranja que roja, Manzano vio como muchos un océano en el centro del campo del Valencia. Igual Albelda, veterano y con alma de entrenador, también lo vio desde el banquillo. Pero no salió. Emery pensó en otra cosa, en qué pasaría si el Sevilla se adelantaba. En que detrás de Aduriz y Soldado no había nadie. Demasiado riesgo, demasiado adelantarse a los acontecimientos. El partido pedía ponerle un torniquete a la sangría del centro del campo. Pero Emery se descubrió.

El castigo fue demasiado gráfico. Cáceres cabalgó una barbaridad de metros sin que ningún centrocampista le inquietase (el referente era Manuel Fernandes, tampoco un pivote al uso). El uruguayo, conocedor de sus limitaciones, estaba loco por darle el balón a algún amigo. Pero la defensa le animó a chutar a quemarropa a Guaita. Y ahí apareció Negredo. Como cuando conoció a Emery en Almería. Como echaba de menos la afición del Sevilla. Negredo, siete goles en siete partidos ante el Valencia, es un jugador nuevo este año. Contagia, se implica y se ha quitado la ansiedad delante del portero. Ahora apunta y no falla. Es el matador. El Animal, como le pusieron sus amigos de Almería.

Con uno menos.

Para el Valencia el partido fue una pesadilla. Entre otras cosas porque la versión del Sevilla no fue brillante. Se diría que el choque decepcionó en líneas generales. Empezó más bien soso, sólo animado por alguna carrera de Joaquín y dos buenas paradas. César amargó el feliz cumpleaños de Luis Fabiano (ayer alcanzó la treintena O Fabuloso) y Varas (digno recambio de Palop) detuvo a Mata, el único valencianista que le puso algo de ardor a la batalla.

Tensionados, sin confianza para imponerse, el partido transcurría aburridísimo hasta que Topal, rebotado de una falta con Luis Fabiano, se excedió con Martín Cáceres, cacique del Sevilla en defensa, de los pocos osados que demostraron carácter ganador anoche. El Sevilla se limitó a cumplir el guión que le había dado el partido. Estaba obligado a ganar y se quedó en el 2-0 que marcó Alfaro, otro tesoro de la casa que ya lleva cinco goles esta temporada. Los cinco de cabeza. Manzano le da vidilla porque el Sevilla necesita sangre fresca, joven. Como la del animal Negredo, el alumno que se comió a su profesor.