Lunes de Champions y estrellas en el Pizjuán
Sevilla y Valencia se exigen dar un golpe de autoridad


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Sería muy recurrente decir que este Sevilla-Valencia es un Luis Fabiano-Kanouté vs Aduriz-Soldado, más de sesenta goles potenciales en una temporada. Incluso un Manzano contra Emery, dos entrenadores que dan lustre a la escuela española que tanto ha florecido en los últimos años. Pero el partido de esta noche tiene un trasfondo más serio. Sevilla y Valencia sienten cada muy poco tiempo la necesidad de reivindicarse. Un par de tropezones saca de quicio a sus socios y zarandea sus proyectos. Viven, como campeones que han sido hace poco, muy al día. Así que de nuevo se exigen un golpe de autoridad. El Sevilla, porque en su última visita a Barcelona fue un dulcecito. El Valencia, porque ha ganado uno de los últimos 33 puntos disputados en casa de los grandes: Real Madrid, Barcelona, Atlético, Villarreal y Sevilla. Emery, sorprendentemente al límite si se analizan al detalle las peripecias del Valencia en estos dos años y poco, también se siente observado. De momento se ha cargado a Banega. El año pasado jugó con dos mediocentros defensivos en Sevilla y no le funcionó. Es fácil imaginar que no reincidirá en el planteamiento.
Kanouté ha dicho que no es un partido más. Al Sevilla una derrota le alejaría de la zona Champions, su leit-motiv deportivo y presupuestario. Manzano ha conseguido, al menos, que el Pizjuán vuelva a ser un campo serio. Convenció ante Atlético y Athletic y es más sólido aunque vive sin Navas. Sólo está pendiente de Palop, que se hará una prueba antes del partido. En Valencia no quieren pero empiezan a llorar a Villa y Silva. Soldado frenó el runrún ante el Rangers. También tiene dinamita.



