La intensidad premia y retrata
El Racing vuelve a las andadas por salir acobardado y dormido. Llorente mató en el 6'. La Real, más fogosa, mira a Europa. Toño y Prieto, los mejores.


La Real y el Racing parecen dos modestos del mismo pelo. Pero sólo a priori. Fuertes en casa e irregulares a domicilio. Sin embargo, el primero no ha olvidado en su regreso a Primera que sin garra no hay permanencia, mientras que su rival de anoche piensa que puede ganarle a alguien sin el sello que le ha permitido disfrutar de la UEFA hace bien poco y de dos semifinales de Copa. Esa intensidad, admirable en el equipo de Lasarte y censurable en el de Portugal, por mucho que éste vea fantasmas, desequilibró el partido, sobre todo en su inicio, relanzando a los locales hacia Europa y enviando a sus vecinos a la hoguera seis días después de haberla abandonado.
Aunque sería injusto no reconocer otra gran diferencia entre ambos equipos en la actualidad. La Real cuenta con el incalculable valor de una perla como Xabi Prieto, que baila con la misma soltura ante el Madrid que frente a uno equipo de su liga; y también con el hambre de Llorente, al que le bastó una buena ocasión nada más empezar para fusilar a Toño a quemarropa. Mientras, el Racing no tiene un creador desde tiempos inmemoriales y condena con su ausencia la llegada al área ajena, además de la circulación y la ilusión del aficionado. Pero no es sólo eso. Arriba ha demostrado, hasta ahora, que los fichajes son menos influyentes de lo deseado y que las balas de los arietes son de fogueo. Con dos delanteros o con punta y mediapunta. Sea sueco el que la pida, argentino el que presione o santanderino el revulsivo.
La jugada del gol, decisiva a pesar de su pronta aparición, no tiene desperdicio y deja varias lecturas. La primera es clara. Llorente tiene el veneno que le falta al Racing, ya que éste tuvo una misma situación para empatar en el 25' y se tropezó en la misma piedra. Pero también es recomendable analizar el 1-0 para recapitular lo que un equipo debe hacer en ataque y lo que otro no puede permitirse en defensa. O lo que es lo mismo, disfrutar de cómo el artista del partido, Xabi Prieto, burla a Colsa y Diop con un solo amago y da un pase picado entre líneas, a la vez que su socio rompe en busca de espacio y define. Y luego temblar al analizar los movimientos del Racing para contrarrestar ese peligro adversario. Eso que tanto entrena a puerta cerrada y que tan pocas veces cumple: mal en la presión, peor en el achique y catastrófico al tirar el fuera de juego.
El tanto de la Real llegó antes de que hiciera méritos para lograrlo. Quizás fue un adelanto de lo que se ganó minutos después. Por casta, intensidad, mejor presión, agallas, valentía, lectura previa del choque y físico envidiable. Gracias a esta virtud de explotar las cualidades y esconder sus defectos, la Real pudo sentenciar con ocasiones de Griezmann (18' y 59'), Zurutuza (31') y Llorente (78').
Reacción sin pegada.
Noticias relacionadas
El Racing tuvo que refrescarse en el vestuario para darse cuenta de la repetitiva falta de actitud que estaba demostrando. Salió con más nervio y ambición, aprovechando también que la Real replegó a la espera de huecos. Sin embargo, las llegadas cántabras fueron menos que las locales. Y más inocentes. Por algo Toño se erigió en salvador.
Los cambios dieron oxígeno a la Real tras otra exhibición de entrega y los del Racing aportaron poco más que la corrección del paupérrimo balance defensivo. Ése en el que no se acaban las jugadas ni se cortan las contras. Ahora, la Real puede permitirse viajar a Almería en Copa (2-3 cayó en la ida) con la ilusión, que no obligación, de obrar una proeza, ya que las matemáticas y la opinión pública están de su lado en Liga. Justo lo contrario que el Racing, que deberá recibir a un segunda como el Córdoba (2-0 en contra) presionado. Por no decir estresado. Sabe que su afición sigue viendo mejor plantilla que resultados y más justificaciones en sala de prensa que hechos.



