Webb olvidó las rojas y el 2-1 era fuera de juego
Su papel fue malo e impropio de un árbitro de su nivel.

Howard Webb hizo un arbitraje contemplativo e impropio de un árbitro que ha pitado la final de un Mundial. Durante toda la primera parte quiso llevar el partido controlado intentando sancionar, lo menos posible, las acciones de contacto, y sí las que el jugador intentaba despreocuparse del balón. Por eso no sacó en el 8' a Gattuso una amarilla por falta a Özil; tampoco en el 15' por falta a Marcelo; así como en el 27' a Abate, por golpear en el cuello a Cristiano; ni tampoco en el 41' al portugués por pisar a Abate. Estas acciones fueron de tarjeta...
Esto era señal de que el partido se le estaba escapando poco a poco y tuvo que recurrir, en la segunda parte, a las tarjetas, ya demasiado tarde. En el minuto 52' y 62' Abate tenía que haber abandonado el terreno de juego, y en el 47' y 69' Gattuso hizo otras dos entradas, que le hicieron merecedor, por reiteración, de ser expulsado. No así Inzaghi por su empujón descarado y a destiempo por detrás a Xabi Alonso en el 60'. Aunque pudiera parecer agresión, en mi opinión es amarilla...
Pero su error más grave fue conceder el 2-1 del Milán en clarísimo fuera de juego de Inzaghi, que arrancó con más de medio metro de distancia en posición ilegal.
Sin autoridad.
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Por cierto, en su jugada con Abate, Cristiano no debería exagerar tanto cuando el contrario le golpee, porque puede crear en los árbitros más atención de la necesaria cada vez que caiga al suelo tocándose el rostro.
En resumen, Webb no tuvo personalidad, en el aspecto disciplinario, ni la autoridad que requiere un Milán-Madrid. En fin, un mal arbitraje.



