Liga BBVA | La Liga al microscopio | 9ª jornada

Multifútbol

Y en la 9ª jornada la Liga se partió. El Madrid y el Barça se distancian en la clasificación tras ofrecer a sus aficionados grandes síntomas para el optimismo, el primero remontando al Hércules y el segundo arrollando al Sevilla. Ni los de Manzano ni Villarreal, Valencia y Atlético serán, según parece, rivales para los dos grandes.

Benzema
Actualizado a

EL PERSONAJE: BENZEMA

Solucionar los problemas que hasta ahora ha mostrado Benzema no es sólo una cuestión de fútbol. Su aparente apatía no se arregla únicamente con un cronómetro en la mano y un silbato con el que hacerle correr más en los entrenamientos. Lo suyo es algo pedagógico, una cuestión que empieza fuera del campo y acaba dentro, casi como consecuencia. Mourinho se ha propuesto reconducir el peculiar carácter del francés de forma personal y, a la vista de su mejoría en Alicante, funciona poco a poco. El potencial futbolístico del galo lo defienden hasta sus propios compañeros, por lo que el trabajo está en otro punto. Está en integrarle en el grupo, hacerle más comunicativo, partícipe, sonriente, implicado, cómplice. De momento, un primer paso ha sido que no se refugie tanto en sus dichosos y gigantes cascos de música. Y lo ha logrado. Pero habrá más progresos. Seguro.

Kennedy: las faltas y la calva de Pantic

Del racinguista Kennedy sorprende su apellido, de buenas a primeras, pero no es lo único. También el actual estado de su cabello. Los primeros síntomas de alopecia le dibujan una calva casi claustral, como aquella de los monjes franciscanos, como aquella que también mostró Pantic en la época gloriosa del Atlético. Y no sólo ese es su principal paralelismo. La forma en la que ejecuta las faltas y los córners el centrocampista sueco, recién llegado este verano del Ajax, recuerda al otrora magistral lanzador, ahora en el fútbol base atlético. Kennedy abrió la cuenta ante Osasuna con una falta directa y la completó con dos asistencias de córner. Muy de Milinko.

Muniain, el pícaro burlón de la liga

Los piratas solían contar entre sus grupos de malhechores y bandidos con dos o tres pícaros, chicos jóvenes que por su descaro, inocencia y flexibilidad eran perfectos para cometer tropelías que ninguna de sus víctimas esperaba. Haciendo un símil, si hay algún granuja semejante en la Liga española ese es Iker Muniain. El navarro del Athletic, de todavía 17 años, volvió loca a la defensa del Getafe con una desvergüenza y una velocidad que debería sonrojar a varios de los integrantes de la zaga azulona. Al astuto Iker le augura un futuro espléndido, pero alguien tendría que decirle que sorprender no es engañar, como hizo tirándose en el penalti del 2-0.

VILLA: UN GOLEADOR NECESITA SOPORTAR EL FALLO

Así, de memoria, recuerdo que varios de los últimos grandes delanteros tuvieron problemas de cara a gol. Salvo Van Basten y Hugo Sánchez, efectivos a más no poder, otros espléndidos arietes como Kluivert, Bergkamp, Raúl, Henry, Owen y, más recientemente, Higuaín, Fernando Torres o Forlán han improvisado gestos de desencanto por fallar ocasiones que siempre acostumbraron a materializar. Lo mismo ha ocurrido con Villa, que el sábado se desquitó de un arranque liguero atípicamente desatinado. Pero el asturiano supo en todo este tiempo que su matrimonio con el gol seguía vivo. Sólo los delanteros que digieren sus errores son capaces de sobreponerse a ellos. Él lo ha hecho. Y es que lo preocupante no era fallar ocasiones, sino carecer de ellas. No fue el caso.

ES MEJOR CON 10.046 QUE SÓLO CON ONCE

Acusamos —casi siempre con motivo— a los futbolistas de ser maestros en incendiar vestuarios, desangrar equipos o manejar sus designios a gusto personal. Cuando ven las orejas al lobo sirve una lesión de dudosa credibilidad, criticar el sistema táctico del entrenador o declarar en un medio local, en el caso de los extranjeros, que echan de menos su país para partir la ilusión y la unidad de un conjunto y de su afición. Los futbolistas del Depor están echando por tierra esta teoría con una complicidad con la grada y el entrenador fuera de lo común. La celebración de todo el equipo con Lotina tras el gol de Lopo ante el Espanyol es el mejor ejemplo. Y tiene su sentido, por supuesto. No sólo los once jugadores que ayer saltaron a Riazor buscan el objetivo de la salvación. También los otros 17 que han jugado al menos un minuto esta campaña, los 12 miembros del cuerpo técnico, los seis de la Directiva y los 10.000 aficionados que ayer acudieron al estadio. Esa unión de 10.046 deportivistas sólo puede acarrear cosas positivas.

DE SECUNDARIO A ACTOR PRINCIPAL

Llorente ha regresado a San Sebastián para defender al club que le vio nacer, pero no crecer. Hace siete años dejó el calor del hogar para buscarse la vida como pudo, primero en Eibar y Valladolid, y después con más exigencia en Villarreal. Inició esa aventura con un macuto lleno de desconfianza bajo el brazo, la que le ofreció la Real al considerarloun canterano sin proyección, un simple actor secundario. Afortunadamente, gracias a su olfato goleador se labró una carrera que le ha permitido regresar sin rencor a casa. Lo ha hecho convertido en cabeza de cartel, capaz de marcar y dar una asistencia como ayer en Málaga, y pisando la alfombra roja de los grandes fichajes. Ni aquel portazo que recibió años atrás retumba ya en su interior.

MARCHENA RECIBIÓ 'SU' USHIRO-NAGE

Para que al Villarreal no le suceda lo mismo que estas últimas temporadas, en las que la falta de empaque le impidió pelear por algo más, ha contratado a Marchena, todo pundonor, genio y personalidad. El andaluz sabe manejarse en encuentros como el de Gijón, enredados e intensos, convertidos en casi un combate por la fuerte lluvia caída, y en los que se puede influir en las decisiones de un árbitro de silbato flojo. Su entrada en el área del Sporting en la melé de la última jugada auguraba algo. Y así fue. Penalti y un punto que se daba por perdido fueron a la buchaca. De paso, el destino le devolvió el ushiro-nage que años atrás hizo a Raúl en un Madrid-Valencia. Son las cosas del fútbol...

Noticias relacionadas

DE CUANDO UN EQUIPO LO ALZA EL PORTERO

Diego Alves salvó los muebles para el Almería en el Calderón. Por repetidas, las soberbias actuaciones del guardameta brasileño ya casi ni son noticia. Este mismo año, en Santander, también completó un partido impresionante, aunque entonces no vino acompañado de ningún punto, al contrario que ayer. Es fundamental que un buen portero aporte esa seguridad desde atrás a equipos condenados a sufrir como el almeriense. Tal confianza suele traspasarse con la velocidad de la humedad al resto de las líneas del equipo. La defensa sabe que tiene un cierto margen de error porque el guardameta está capacitado para salvar sus torpezas y los delanteros entienden que, con una vez que estén atinados, pueden conquistarse los puntos. Es el valor de un buen portero como Diego Alves, sostén de todo el Almería.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados