Liga BBVA | Athletic 3 - Getafe 0

El chaparrón rojiblanco ahoga de salida al Getafe

El Athletic resolvió con dos goles en sólo diez minutos

<b>PRIMER GOL DE LOS ROJIBLANCOS. </b>Andoni Iraola remata un balón desde fuera del área que abrió la cuenta local.
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Los buenos recuerdos de San Mamés que Míchel desgranó de víspera parecieron invocar a la lluvia, ese elemento que la tradición asocia al estadio bilbaino. El agua hizo acto de presencia en el inicio con toda su virulencia para ambientar la no menos típica carga rojiblanca. Esa combinación mágica que cabría enunciar como doble chaparrón, metereológico y futbolístico, resultó excesiva para los jugadores del Getafe, que en un visto y no visto se encontraron con dos goles en su portería. El Athletic salió a toda máquina, decidido a resolver por la vía rápida y enseguida se cobró dos zarpazos. Su rival, más que frío, pareció helado, incapaz de responder al alarde de empuje y verticalidad que enardeció a la grada.

Sin color.

El duelo de aspirantes a Europa no tuvo más color que el de las camisetas rojiblancas. Los antecedentes hablaban de igualdad, algo que anoche no asomó. Los papeles quedaron definidos desde el mismo pitido inicial. Revolucionado a tope, el conjunto de Caparrós conectó fácil con sus atacantes y el balón no salió del área madrileña. Cuando lo hizo fue para gestar el primer gol, a cargo de Iraola.

Insistieron los locales. Boateng. el cierre del medio campo, no daba abasto ante tanta movilidad e intención. Muniain recibió en ventaja, pisó área y fue arrollado. El árbitro castigó con penalti, que San José transformó con engaño.

El Getafe pudo explotar semejante afán ofensivo, gozó de dos llegadas estupendas al cuarto de hora y a la media hora, pero careció de pericia. Ríos cruzó demasiado y Colunga permitió que Iraizoz se luciese arrebatándole la pelota limpiamente desde el suelo.

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La tendencia al equilibrio en la media hora final provocada por el gasto realizado en un bando y el amor propio que espoleaba al otro, quedó zanjada por Gabilondo cerca de la conclusión.

Quizás el esfuerzo por enmendar el baile a que fue sometido en el primer período, le hizo acreedor al Getafe al gol hecho que tuvo Miku en el añadido, aunque también se ganó a pulso la goleada que registró el húmedo marcador del viejo San Mamés.

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